Mariana Fabbiani fue una de las invitadas que más se destacó en la gala de los Martín Fierro de la Moda 2026, no solo por su elegancia, sino también por la particular historia detrás de su vestido.
La conductora, que estaba nominada a “Mejor Estilo en Conducción Femenina”, eligió un diseño especial vinculado con la historia de su familia. Según contó ella misma en la alfombra roja, la pieza fue creada por la firma La Meca, de Mechi Garay y Cali Soto, a partir de una prenda antigua de Myrna Mores, su abuela.

“Era un vestido que estuvo guardado en un armario por casi 50 años”, dijo con orgullo Fabbiani, quien al verlo sintió que debía darle una nueva vida a esa tela.
El diseño original era un strapless de línea recta confeccionado en tul bordado en relieve, y el equipo creativo lo transformó en un vestido corte sirena, al que le sumaron un volado en la parte inferior para aportarle movimiento. Además, se trabajó sobre una tela más clara para realzar el bordado original.
El resultado final fue espectacular: una prenda única y original, que a Mariana le quedaba pintada y que además acompañaba el concepto de moda circular, tan en boga por estos días. “Yo quería divertirme y hacer algo distinto”, resumió.
La conductora buscó reversionar la prenda no solo por la carga sentimental, sino también para reflejar la crisis que atraviesa la industria textil, un tema que fue mencionado durante la noche, aunque pocas figuras profundizaron al respecto.
En DDM, Mariana contó que solo el 53% de la industria textil argentina está en funcionamiento. Según explicó, esto se debe al bajo consumo producto de la crisis económica, pero también a la apertura del mercado frente a plataformas chinas como Temu o Shein.
“De 10 máquinas textiles, 8 están inutilizadas por la baja de consumo. Se perdieron 20 mil puestos de trabajo. La crisis es peor que en la pandemia”, reflexionó la conductora.

Los enojos que nadie vio
Mientras muchas figuras intentaron apoyar a la industria local, Pampita llegó con un diseño internacional. Además, fue señalada por ingresar de manera avasallante y desplazar a otros invitados. También hubo comentarios sobre looks arriesgados, como el de Romina Gaetani, y debates en torno al equilibrio entre el lucimiento personal y el respaldo a los diseñadores nacionales.
Así, una noche que prometía celebrar el glamour y la creatividad de la moda argentina también dejó al descubierto internas, polémicas y un fuerte reclamo por la difícil realidad que atraviesa uno de los sectores más golpeados de la economía.


