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50 puntos y una espontánea fatal: el día que Marianela Mirra “traicionó” y ganó Gran Hermano

Por Redacción Chisme
7 de mayo de 2007. El día que Ibope coronó a GH como el reality de todos los tiempos.

La televisión actual, fragmentada por el streaming y las redes sociales, festeja con bombos y platillos cuando un programa roza los 20 puntos. Pero hubo una época, no tan lejana, en la que un reality show logró detener el pulso de toda la Argentina. Exactamente un 7 de mayo de 2007, Telefe tocaba el cielo con las manos al coronar a la ganadora de la edición más exitosa y salvaje de Gran Hermano.

Además del cheque, Marianela Mirra se llevó el título de la estratega máxima de la televisión nacional tras ejecutar el “beso de Judas” más recordado de la historia del formato. A 19 años de aquella final histórica, desde la redacción desempolvamos el archivo para entender cómo se gestó esa jugada maestra, por qué Diego Leonardi nunca la vio venir y qué pasó con la tucumana que prefirió el exilio antes que la fama mediática.

El Beso de Judas: la radiografía de una espontánea perfecta

Para entender el impacto de esta jugada, hay que viajar al contexto de la casa en 2007. Diego Leonardi era el gran candidato del pueblo: el expresidiario que buscaba una segunda oportunidad y que había “adoptado” a Marianela como su protegida dentro del juego.

  • El momento del quiebre: a escasos días de la final, cuando la lealtad parecía inquebrantable, Marianela entró al confesionario y soltó la bomba. Le clavó los votos de la nominación espontánea a Diego, argumentando que lo veía muy fuerte para la final.
  • La ejecución letal: lo brillante y morboso de la jugada fue el post-confesionario. Marianela salió y siguió actuando como si nada hubiera pasado, abrazando y llorando junto a Diego, quien no tenía la más pálida idea de que su principal aliada acababa de firmar su sentencia de muerte televisiva.
  • El estallido afuera: cuando Jorge Rial (conductor de aquella edición) reveló quién había hecho la espontánea, el país se dividió en dos: los que la tildaron de traidora despiadada y los que la coronaron como la mejor jugadora de todos los tiempos.

50.3 puntos de rating: el minuto de oro que hoy es ciencia ficción

Lo que pasó el 7 de mayo de 2007 en la gala final no tiene punto de comparación en las métricas modernas. Gran Hermano era un evento de interés nacional.

  • Números de Mundial: al momento en el que Rial abrió el sobre y pronunció el nombre de Marianela Mirra como campeona frente a Juan Expósito (el subcampeón), la pantalla de Telefe registró un pico demencial de 50.3 puntos de rating. Para ponerlo en perspectiva, es una audiencia equivalente a la final de un Mundial de fútbol con Argentina en la cancha.
  • Calles vacías: las crónicas de la época documentan que durante esa franja horaria las pizzerías no tenían pedidos, los cines estaban vacíos y el tráfico en la Ciudad de Buenos Aires era prácticamente nulo. Todos estaban viendo Telefe.

De la cima al ostracismo: el exilio voluntario de la campeona

Cualquier figura que logra semejante nivel de popularidad suele exprimir la televisión durante décadas. Sin embargo, el camino de Male fue diametralmente opuesto.

  • El choque con la fama: tras un paso efímero por programas de chimentos y algunas participaciones teatrales, Marianela se dio cuenta de que la picadora de carne mediática no era su lugar. Los escándalos colaterales y la exposición tóxica terminaron alejándola de las cámaras.
  • La nueva vida: decidió volver a su Tucumán natal, bajó por completo el perfil, retomó sus estudios y se recibió de abogada. Hoy, maneja sus redes sociales (con cuentas que suele poner en privado) y mantiene una relación con el polémico José Alperovich.
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