Buenos Aires, AR
temperature icon 19°C
Chisme
Chisme
Farándula

La purga de los Costantini: el polémico plan de Eduardo para borrar a Teresa después de 40 años de historia

Por Redacción Chisme
Se activó una guerra familiar que amenaza con juicios, divorcios y nulidades. La letra chica de la historia, en Chisme.
Teresa Costantini

La guerra entre Teresa Costantini y Eduardo Costantini volvió a estallar con una acusación que mezcla identidad, familia, dinero, historia y una batalla judicial que lleva años.

La actriz, directora y guionista hizo público que su exmarido inició acciones para impedirle seguir utilizando el apellido Costantini, el mismo con el que firmó películas, obras, guiones y proyectos durante cuatro décadas.

Pero el conflicto no termina ahí. Teresa también reveló que el empresario busca anular el matrimonio religioso que mantuvieron durante casi 30 años, una decisión que ella considera un intento de borrar una parte esencial de su vida.

Qué pasó entre Teresa y Eduardo Costantini

Teresa Costantini y Eduardo Costantini se casaron en 1966, cuando ella tenía apenas 17 años. El matrimonio duró 28 años y terminó en divorcio en 1994.

Durante esa relación tuvieron cinco hijos y construyeron una familia numerosa que hoy incluye nietos y bisnietos.

Después de separarse, Teresa siguió trabajando como actriz, guionista, productora y directora de cine. En todos esos ámbitos utilizó el apellido Costantini como parte de su nombre profesional.

Décadas más tarde, el empresario habría iniciado una demanda para que deje de usarlo.

Por qué Eduardo Costantini quiere que Teresa se quite el apellido

El reclamo judicial apunta a evitar que su exesposa continúe utilizando públicamente el apellido Costantini.

Según versiones que trascendieron cuando comenzó la disputa, el empresario considera que sus exparejas ya no deberían usar su apellido después del divorcio y que hacerlo implicaría una utilización indebida de su identidad familiar.

En 2023 se conoció que Eduardo había iniciado acciones legales contra antiguas esposas para impedir que continuaran presentándose con ese nombre.

La tensión aumentó cuando su actual mujer, Elina Fernández, manifestó su deseo de convertirse oficialmente en Elina Costantini.

Elina Fernández y el apellido que encendió la interna familiar

El nombre de Elina apareció desde el comienzo de la polémica.

La modelo y empresaria se casó con Eduardo Costantini en 2020 y, con el paso del tiempo, empezó a utilizar socialmente el apellido de su esposo.

En noviembre de 2025, Elina logró incorporarlo oficialmente a su documento y pasó a llamarse legalmente Elina Costantini.

Ese cambio reavivó las versiones de que la actual esposa del empresario quería ser la única mujer autorizada a utilizar el apellido.

Aunque no existe una confirmación directa de que ella haya impulsado las demandas, el conflicto quedó inevitablemente asociado a su decisión de adoptar el nombre familiar.

El explosivo descargo de Teresa: “No van a borrar mi historia”

Teresa decidió romper el silencio mediante una carta abierta y defendió con dureza su identidad profesional.

La cineasta remarcó que tiene 76 años, cuatro décadas de carrera y una extensa producción artística firmada con el apellido Costantini.

Para ella, no se trata de conservar el nombre de un exmarido por conveniencia social. Se trata del nombre con el que el público la conoce y con el que construyó su trayectoria.

Su postura es clara: quitarle el apellido implicaría borrar simbólicamente su historia laboral, cultural y familiar.

Una carrera de cuatro décadas firmada como Teresa Costantini

La protagonista del conflicto no es solamente “la exmujer de Eduardo Costantini”.

Teresa desarrolló una importante carrera como actriz, directora, productora y guionista. Estudió actuación y se convirtió en una de las mujeres que lograron dirigir cine argentino en una época donde el sector estaba dominado casi exclusivamente por hombres.

Su filmografía incluye proyectos como Acrobacias del corazón, Felicitas, El espejo de los otros y Yo soy así, Tita de Buenos Aires.

También creó y dirigió el Festival Internacional de Cine de la Mujer, una iniciativa destinada a visibilizar el trabajo de directoras y realizadoras.

Todas esas obras fueron estrenadas y reconocidas bajo el nombre de Teresa Costantini.

La otra batalla: la nulidad del matrimonio religioso

La directora reveló que Eduardo también inició trámites ante un tribunal eclesiástico para obtener la nulidad del matrimonio religioso.

Según contó, el argumento presentado sería que el empresario no tenía la madurez suficiente cuando contrajeron matrimonio.

La solicitud la indignó porque ambos estuvieron casados casi tres décadas y tuvieron cinco hijos.

Para Teresa, intentar declarar nulo ese vínculo tantos años después no es solo una cuestión religiosa. También representa una negación de la familia, la historia y la vida que compartieron.

Divorcio y nulidad religiosa: por qué no son lo mismo

El divorcio civil pone fin legalmente a un matrimonio, pero reconoce que esa unión existió.

La nulidad religiosa funciona de otra manera. Si el tribunal eclesiástico la concede, considera que el matrimonio nunca fue válido desde el origen porque faltaba alguna condición indispensable al momento de celebrarlo.

Por eso, Teresa vive este pedido como algo mucho más profundo que una formalidad.

No se discute únicamente si ambos pueden volver a casarse por Iglesia. También se revisa el valor del vínculo que mantuvieron durante décadas.

Los cinco hijos en medio de una guerra que parecía cerrada

Eduardo y Teresa tuvieron cinco hijos durante su matrimonio: María Teresa, María Soledad, Mariana, Eduardo y Tomás.

La familia mantuvo durante años una imagen relativamente reservada, pese a la enorme exposición empresarial y cultural del fundador del MALBA.

La nueva disputa vuelve a colocar a sus hijos en una posición incómoda, porque combina el apellido que llevan, la historia de sus padres y una guerra judicial que se hizo pública.

Hasta el momento, no trascendieron pronunciamientos colectivos de los hijos sobre el enfrentamiento.

Teresa Costantini asegura que el apellido ya es parte de su identidad

El punto central de su defensa es que el apellido dejó de funcionar hace décadas como una simple referencia matrimonial.

Costantini se convirtió en su nombre artístico, su firma profesional y la manera en que aparece en películas, premios, entrevistas, festivales y registros culturales.

Cambiarlo ahora tendría efectos concretos sobre su reconocimiento público y sobre la continuidad de su obra.

Por eso, la directora sostiene que nadie puede quitarle una identidad construida durante más de 40 años.

La interna millonaria que mezcla amor, poder y legado

La pelea tiene todos los elementos de una gran novela familiar: un empresario multimillonario, una exesposa con carrera propia, una actual mujer que adoptó oficialmente el apellido y una discusión sobre quién puede representar el legado Costantini.

Pero debajo del componente mediático aparece un debate real: hasta dónde una persona puede reclamar exclusividad sobre un apellido que otra utilizó durante décadas para construir su vida pública.

Para Eduardo, el nombre forma parte de su identidad familiar y empresarial. Para Teresa, ya es inseparable de su historia personal y profesional.

Temas relacionados