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Se filtró el tremendo apodo que le pusieron a Lionel Scaloni tras el milagro de la Selección Argentina ante Egipto

Por Federico Vargas
El conductor del equipo nacional mandó al frente a sus propios dirigidos.
Se filtró el tremendo apodo que le pusieron a Lionel Scaloni tras el milagro de la Selección Argentina ante Egipto

El desahogo de Lionel Scaloni tras el agónico e histórico triunfo 3-2 ante Egipto no solo conmovió a millones de argentinos, sino que también abrió la puerta a las clásicas e implacables cargadas dentro del vestuario de la Selección. Luego de quebrarse por completo y abandonar una entrevista televisiva desbordado por las lágrimas, el director técnico de la Scaloneta se presentó en la conferencia de prensa oficial pospartido, donde recuperó la calma, analizó el pase de ronda y reveló la intimidad de los festejos del plantel.

Entre risas y con la felicidad de haber conseguido la clasificación tras ir perdiendo 2-0, el conductor del equipo nacional mandó al frente a sus propios dirigidos.

“Me están volviendo loco en el vestuario”

Al ser consultado por los periodistas presentes en la sala de prensa sobre su emotiva reacción al sonar el pitazo final del árbitro francés, Scaloni no dio vueltas y confesó, con una sonrisa cómplice, el particular sobrenombre con el que lo recibieron los futbolistas en la intimidad del camarín:

“Los jugadores me apodaron ‘La Llorona’. Lo confirmaron ahí adentro apenas entré”, lanzó el DT entre risas, dejando en claro el excelente clima y la total complicidad que une al cuerpo técnico con el grupo humano de la Selección.

El detrás de escena de una clasificación al límite

La revelación del pícaro apodo sirvió para descomprimir la extrema tensión que se vivió durante los 90 minutos en la cancha. El propio Scaloni profundizó sobre los motivos que lo llevaron a perder la compostura de esa manera. El cuerpo técnico venía arrastrando un desgaste mental importante tras el extenuante partido contra Cabo Verde, que también se ganó sufriendo por 3-2 en el tiempo extra.

Ver que el equipo estaba abajo por dos goles, que el arquero egipcio era una muralla y que incluso Lionel Messi había errado un penal, hacía sentir que el Mundial estaba prácticamente terminado de la peor manera. A pesar del desespero general de la tribuna que pedía pelotazos al área, el técnico destacó haber mantenido la mente fría para mover las piezas a tiempo, permitiendo los goles del Cuti Romero, el zurdazo de Messi y el frentazo definitivo de Enzo Fernández.

Con el pase asegurado y el plantel ya enfocado en el trascendental choque del próximo sábado a las 10 de la noche, las lágrimas le dieron paso a las sonrisas. Scaloni tendrá que bancarse el nuevo apodo por unos días, pero con la tranquilidad de saber que su liderazgo llevó a la Argentina a una nueva e inolvidable jornada de mística mundialista.

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