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Se quebró Lionel Scaloni y abandonó abruptamente la cancha: qué pasó tras el milagro argentino

Por Federico Vargas
El panorama era completamente desolador y el Mundial parecía escaparse de las manos.
Se quebró Lionel Scaloni y abandonó abruptamente la cancha: qué pasó tras el milagro argentino

Lionel Scaloni acertó en el momento más caliente y dramático de Argentina en el Mundial. Cuando casi no quedaba ni el respirador y toda la gente pedía llenar de centros el área de Egipto para ver si pasaba algo, el entrenador mantuvo la mente fría y la calma. Sus cambios fueron clave para que el Seleccionado Nacional diera vuelta el partido de una manera épica y pocas veces vista.

“Parecía que todo estaba perdido”

El panorama era completamente desolador y el Mundial parecía escaparse de las manos. Egipto se había puesto 2-0 arriba en el marcador, su arquero no se equivocaba nunca y Lionel Messi había errado un penal en una noche donde no salía absolutamente nada de lo que se intentaba. La Pulga parecía despedirse de la competencia perdiendo contra una selección de las consideradas menores, que estaba siendo superior en la cancha.

Cuando no había ideas ni horizonte, apareció Scaloni para meter mano, reordenar al equipo y dar las instrucciones precisas para que ocurriera el milagro. En ese momento crucial apareció primero un cabezazo magistral del Cuti Romero, de la misma manera que el otro día contra Cabo Verde.

Luego, un zurdazo magistral e impresionante de Lionel Messi estampó la igualdad y lo ubicó primero en la tabla de goleadores del campeonato, con un tanto de ventaja sobre Erling Haaland y Kylian Mbappé. Y finalmente, llegó ese cabezazo imparable de Enzo Fernández con el que todo el país va a soñar por lo menos hasta el próximo compromiso.

La emoción incontenible y el llanto en vivo

Si bien el director técnico fue cerebral y medido en el momento crucial del partido, tras el pitazo final del árbitro francés ya no se pudo aguantar. Scaloni perdió la compostura, lloró, vibró y se abrazó con todo el mundo, demostrando la caballerosidad de ir a saludar respetuosamente a su colega egipcio antes de hablar con la prensa.

En la entrevista pospartido, la emoción lo desbordó por completo. Con las pulsaciones a mil y la emoción a flor de piel, se encontró con un periodista argentino tan conmovido como él. Ante las preguntas de rigor que al cronista tampoco le salían, Scaloni apenas pudo soltar un par de balbuceos, agradecer al cielo, agacharse, llorar y pedir disculpas antes de retirarse de manera abrupta del lugar.

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