El publicista murió el 9 de julio de 2026, después de que su estado de salud se agravara como consecuencia de una neumonía. Exactamente siete años antes, el 9 de julio de 2019, había fallecido el expresidente al que Agulla ayudó a llevar a la Casa Rosada con una de las campañas políticas más recordadas de la historia argentina.
Una misma fecha unió así, de manera completamente fortuita, a dos protagonistas de una sociedad política y comunicacional que produjo un verdadero quiebre en las campañas electorales del país.
El mismo 9 de julio que unió dos muertes separadas por siete años
Fernando de la Rúa murió el martes 9 de julio de 2019, a los 81 años. El exmandatario atravesaba un delicado estado de salud y había sufrido complicaciones cardíacas y renales.
Siete años después, el jueves 9 de julio de 2026, se conoció la muerte de Ramiro Agulla. El creativo falleció durante la madrugada luego de que una neumonía agravara su estado de salud.
La coincidencia llamó especialmente la atención por la enorme conexión profesional que había existido entre ambos.
La campaña que convirtió a Agulla y De la Rúa en una sociedad histórica
El vínculo entre sus nombres se consolidó durante la campaña presidencial de 1999.
Agulla estuvo detrás de una de las piezas más emblemáticas de aquella elección: el spot que enfrentaba directamente la imagen de candidato “aburrido” y la transformaba en una fortaleza frente al clima político del final del menemismo.
La estrategia comunicacional buscó mostrar a De la Rúa como una figura sobria, previsible y alejada de los escándalos que habían caracterizado la década anterior.
Aquella campaña se convirtió en un punto de referencia para la comunicación política argentina y terminó asociando para siempre el nombre del publicista con el del dirigente radical.
El publicista que ayudó a fabricar una imagen presidencial inolvidable
Agulla no creó por sí solo la victoria electoral de la Alianza, pero su trabajo tuvo un enorme impacto en la construcción pública del candidato.
La campaña logró algo difícil: tomar el principal ataque que recibía De la Rúa y convertirlo en el corazón de su identidad electoral.
En lugar de escapar del concepto de “aburrido”, lo utilizó para instalar una promesa de orden y seriedad.
Ese mecanismo creativo quedó como una de las grandes lecciones de la publicidad política argentina: una debilidad podía convertirse en una ventaja cuando conectaba con el estado de ánimo de una sociedad.
Una coincidencia imposible de ignorar en la historia de la política argentina
No existe naturalmente ninguna relación entre ambas muertes más allá de la fecha. Pero la coincidencia adquiere una dimensión especial por la historia compartida entre los dos protagonistas.
Ramiro Agulla murió el mismo día del calendario en el que, siete años antes, había fallecido el hombre cuya imagen presidencial contribuyó decisivamente a construir.
Un 9 de julio se fue Fernando de la Rúa. Otro 9 de julio, exactamente siete años después, murió uno de los creativos que cambió su historia y, con ella, la manera de hacer campañas políticas en la Argentina.

