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De la gloria a la ruina: cómo Frank Sinatra marcó el peor golpe económico de Palito Ortega y su resurrección

Por Redacción Chisme
El ídolo recordó con Mario Pergolini cómo traer a La Voz en 1981 lo dejó con una deuda millonaria y cómo él terminó ayudándolo a reconstruir su vida.
Palito Sinatra (1)

Palito Ortega pasó por Otro día perdido, el ciclo de Mario Pergolini en El Trece, y volvió a contar una de las historias más increíbles de su vida: cómo traer a Frank Sinatra a la Argentina en 1981 lo dejó prácticamente quebrado, cómo consiguió pagar una deuda superior a los dos millones de dólares y por qué fue el propio Sinatra quien años después terminó ayudándolo a empezar de nuevo en Estados Unidos.

La historia reúne ambición, riesgo, una crisis económica devastadora y una amistad que sobrevivió al negocio. Para Ortega, aquella operación que casi destruyó su patrimonio terminó convirtiéndose también en una de las experiencias más importantes de su vida.

Cómo Palito Ortega consiguió traer a Frank Sinatra a la Argentina

A comienzos de los años 80, Ortega se asoció con el empresario Ricardo Finkel para concretar algo que durante años había parecido imposible: traer a Sinatra al país. La negociación desembocó en una serie de presentaciones en Buenos Aires, con shows en el Sheraton y el Luna Park, durante agosto de 1981.

Palito recordó que desde el comienzo entendió la dimensión de la apuesta. No estaba contratando simplemente a una estrella internacional: estaba trayendo a uno de los artistas más importantes del mundo, con una producción, honorarios y exigencias pactadas en dólares.

La devaluación que convirtió el sueño en una pesadilla millonaria

El problema apareció cuando la economía argentina se descontroló. “Ya tenía como dos millones de dólares perdidos”, recordó Ortega ante Pergolini. La fuerte devaluación disparó el costo del contrato y transformó el desembarco de Sinatra en un desastre financiero.

Años atrás lo había definido todavía más crudamente: “Me agarró la devaluación, aquello me mató. Honestamente me mató mal, me dejó groggy”.

La visita fue un acontecimiento artístico, pero para Palito significó quedar atrapado en una deuda gigantesca. Su empresa, Chango Producciones, terminó absorbiendo buena parte del impacto económico.

Palito quedó al borde de la quiebra, pero decidió pagar hasta el último dólar

Ortega podría haber intentado desligarse de parte del compromiso. No lo hizo.

Según volvió a contar en Otro día perdido, cumplió las cláusulas acordadas y asumió las pérdidas, incluso cuando eso significó quedar económicamente “tecleando”.

Su hijo Sebastián reconstruyó años después la magnitud del golpe: “A causa de eso, mi viejo se funde. Del 81 al 85 no paró, no le vimos la cara. Terminó de pagar todas las deudas, juntó plata”.

Para salir adelante, Palito volvió a trabajar intensamente, realizó espectáculos y desprendió patrimonio. La recuperación no fue inmediata: fueron años intentando reconstruir lo que aquella apuesta había derrumbado.

La frase de Sinatra antes de irse que Palito nunca olvidó

Antes de abandonar la Argentina rumbo a Brasil, Sinatra se enteró de la situación económica de Ortega.

Entonces le hizo una promesa que parecía simplemente un gesto de cortesía: “Yo sé todo lo que te pasó. Lo único que tenés que recordar es que cuando llegues a Estados Unidos y necesites un garante, no dejes de llamarme”. Palito guardó esas palabras.

Tiempo después, cuando decidió instalarse en Estados Unidos junto a Evangelina Salazar y sus hijos, entendió que necesitaba justamente aquello que Sinatra le había ofrecido: respaldo.

Sinatra cumplió su promesa y ayudó a Palito a reconstruirse en Estados Unidos

Ortega llamó a los abogados del cantante y la respuesta llegó casi inmediatamente. “Me preguntaron qué quería hacer, les dije que quería montar una productora y me ayudaron”, recordó el argentino.

Según relató ahora ante Pergolini, después de aquel contacto comenzaron a abrirse puertas que hasta entonces parecían inaccesibles: bancos dispuestos a otorgarle crédito, productores interesados y nuevas oportunidades profesionales. El respaldo de Sinatra también facilitó su desembarco en el circuito artístico estadounidense y escenarios como Las Vegas.

Sebastián Ortega aportó años después una imagen todavía más gráfica de aquella ayuda: cuando la familia llegó a Estados Unidos, los estaban esperando con transporte, flores y alojamiento ya resuelto gracias a las gestiones del entorno de Sinatra.

De perder dos millones a empezar otra vez: cómo revivió económicamente Palito

La recuperación económica de Ortega tuvo dos etapas.

Primero, trabajó durante años para cancelar las obligaciones generadas por la visita de Sinatra. Después, ya en Estados Unidos, utilizó el respaldo personal de “La Voz” como puente para construir una nueva estructura profesional y financiera.

No fue Sinatra quien simplemente le devolvió el dinero perdido. Su ayuda fue de otro tipo: credibilidad, contactos, garantías y acceso a oportunidades en un mercado donde Palito estaba empezando prácticamente desde cero.

Ese detalle cambia por completo el sentido de la historia. El mismo hombre cuya contratación había contribuido a llevarlo al borde de la ruina fue quien después puso su prestigio personal detrás de Ortega para ayudarlo a levantarse.

La amistad con “La Voz” que sobrevivió al fracaso comercial

El vínculo entre ambos fue mucho más allá del contrato. Palito recordó numerosas veces encuentros privados con Sinatra después de aquellos shows. “Yo no podía creer que Sinatra me estuviera sirviendo una copa”, contó en otra entrevista al recordar cómo el estadounidense incluso le preguntaba si quería el Martini seco o dulce.

Después de cada presentación en Buenos Aires se reunían, tomaban algo y hablaban de música. En una de esas noches, Palito bromeaba cantándole “Te llevo bajo mi piel”, imitando sus gestos. Sinatra terminó sugiriéndole que algún día grabara esas canciones, una idea que Ortega concretaría décadas después en un disco homenaje.

Lo que Palito le contó a Pergolini y explica toda la historia

A más de cuatro décadas de aquel episodio, Ortega no habla de la llegada de Sinatra únicamente como un fracaso.

La operación lo dejó endeudado, lo obligó a reconstruirse y alteró durante años la economía de su familia. Pero también le permitió conocer personalmente a uno de sus ídolos y comprobar algo que nunca olvidó: Sinatra cumplió exactamente la palabra que había dado.

Por eso, cuando Palito vuelve sobre aquella historia, no se queda con los millones perdidos. Se queda con el gesto.

El artista que estuvo en el centro del negocio que casi lo funde terminó siendo también el hombre que le tendió la mano cuando necesitó empezar de nuevo.

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