Murió Samuel “Chiche” Gelblung a los 82 años, después de permanecer internado en terapia intensiva en el Sanatorio Mater Dei. La noticia provocó un profundo impacto en los medios y cerró una carrera de seis décadas marcada por investigaciones, coberturas internacionales, entrevistas inolvidables y una manera única de entender el oficio.
Se fue un periodista de raza. Un hombre capaz de encontrar una noticia donde nadie más la veía y de convertir una pregunta incómoda en un acontecimiento televisivo.
La última batalla de Chiche Gelblung antes de su muerte
La salud de Gelblung se había debilitado durante los últimos meses. En abril le colocaron dos stents después de sufrir una descompensación y posteriormente atravesó nuevas internaciones.
A pesar de las recomendaciones médicas, regresó rápidamente al trabajo. Continuaba al frente de Hola Chiche, por Radio del Plata, y de Chiche en vivo, por Net TV.
“Siempre recomiendan reposo y trabajar lo menos posible, pero yo trabajo igual”, había dicho luego de una de sus internaciones. La frase resumía su vínculo con el periodismo: para Chiche, trabajar no era solamente una obligación. Era una forma de vivir.
De vender medias a conquistar la redacción de Gente
Chiche nació el 7 de febrero de 1944 en Buenos Aires y tuvo una juventud atravesada por enormes dificultades. Se fue de su casa a los 14 años, abandonó el colegio y llegó a dormir en un depósito de huevos desechados.
Vendió medias y libros para sobrevivir, pero nunca dejó de formarse. Era un lector compulsivo y se definía como autodidacta.
Su primera gran oportunidad llegó en 1966, cuando ingresó a la revista Gente. Diez años después se convirtió en su director y ocupó ese lugar hasta 1981. Más tarde trabajó en Editorial Perfil, dirigió distintas publicaciones y asumió la conducción del diario Córdoba.
El corresponsal que atravesó guerras para conseguir una historia
Mucho antes de convertirse en una figura televisiva, Gelblung recorrió algunos de los escenarios más peligrosos del mundo.
Fue corresponsal en la Guerra de los Seis Días, Yom Kipur, Vietnam, Biafra y la caída de Saigón. También fue señalado como uno de los primeros periodistas argentinos que consiguió realizar una cobertura desde China.
En 2022, cuando tenía 78 años, viajó a Ucrania para cubrir el comienzo de la guerra con Rusia. “A mí nadie me dice que no”, respondió cuando le preguntaron si alguien había intentado convencerlo de abandonar aquella misión.
No buscaba observar los acontecimientos desde una redacción. Necesitaba estar en el lugar, mirar, preguntar y contar.
“Memoria”, el programa que rompió todos los moldes
En 1993 lanzó La supermañana de Chiche Gelblung por Radio Libertad. Un año después debutó en la televisión abierta con Memoria, el ciclo que terminó de convertirlo en una figura nacional y que permaneció más de una década en pantalla.
Por ese programa pasaron personajes internacionales, investigaciones policiales, estafadores, curanderos y protagonistas de los casos más impactantes de la época.
Entrevistó a Mia Farrow, utilizó el recordado detector de mentiras y expuso los engaños de supuestos sanadores. También protagonizó la famosa autopsia a un extraterrestre, una puesta en escena con la que buscó demostrar lo sencillo que podía resultar fabricar una noticia falsa.
Su estilo fue audaz, popular, incómodo y muchas veces polémico. Podía generar fascinación y rechazo al mismo tiempo, pero difícilmente indiferencia.
Los premios que coronaron una carrera de más de 60 años
Chiche recibió numerosos reconocimientos por su trabajo en radio y televisión. Ganó premios Martín Fierro por labor periodística masculina y por sus programas radiales.
En 2007 obtuvo el Diploma al Mérito Konex como conductor radial. En 2018 fue distinguido como mejor panelista y en 2022 recibió el Martín Fierro de Oro de Cable.
Aquella noche dejó una frase que reflejó su sorpresa ante el reconocimiento: “Empecé de viejo en la televisión, esto es demasiado”.
Murió Chiche Gelblung, pero quedó una escuela de periodismo
Gelblung formó periodistas, productores, cronistas y conductores. Enseñó que detrás de cada información debía existir una pregunta nueva y que ninguna historia estaba agotada mientras quedara algo por investigar.
También dejó debates sobre los límites del periodismo, el tratamiento televisivo de determinados casos y la búsqueda del impacto. Su carrera estuvo atravesada por polémicas, pero su influencia sobre varias generaciones resulta imposible de discutir.
Chiche Gelblung no solamente contó una época: construyó parte del lenguaje con el que la televisión y la radio argentinas narraron esa época.
Murió uno de los últimos animales periodísticos. Un maestro obsesivo, curioso e irrepetible que trabajó prácticamente hasta el final.

