La muerte de Chiche Gelblung a los 82 años reavivó una de las historias más explosivas de la televisión argentina: su interminable guerra con Mirtha Legrand. Una tapa en traje de baño, la revelación de la edad de la diva, un video que debía permanecer oculto y durísimos pases de factura alimentaron un enfrentamiento que parecía imposible de resolver.
Durante 25 años, Chiche convirtió a Mirtha en protagonista recurrente de sus informes y la conductora utilizó su mesa para responderle. Sin embargo, detrás de los golpes mediáticos existieron admiración, cariño y una reconciliación histórica.

La foto en malla que desató la furia de Mirtha Legrand
La guerra comenzó en 1981, cuando Gelblung dirigía la revista Gente. La publicación mostró una fotografía de Mirtha en traje de baño junto con su marido, Daniel Tinayre.
La imagen enfureció a la conductora, quien llamó a los responsables de la revista para quejarse e incluso habría pedido que intentaran retirar la edición de circulación. La Chiqui juró no perdonar nunca al periodista.
Gelblung siempre sostuvo otra versión: “Mirtha se peleó conmigo por la tapa de Gente. Yo nunca me enojé con ella”. Para él, aquel enfrentamiento también terminó transformándose en parte del espectáculo.
La edad de Mirtha, el secreto que Chiche decidió dinamitar
Durante décadas, hablar públicamente de la edad de Legrand era prácticamente un tema prohibido. Gelblung fue uno de los primeros periodistas que se animó a romper ese pacto.
“Vos sos el primero en hablar de mi edad”, llegó a reprocharle Mirtha durante uno de sus encuentros televisivos.
Chiche sostuvo que, cuando la actriz cumplió 80 años, su equipo reveló una edad que ella todavía evitaba confirmar. Según su mirada, aquellos informes no buscaban perjudicarla: “A Mirtha siempre la mostramos humana”.
“Carajo, mierda”: el video que hizo explotar la guerra
El golpe más recordado llegó desde Memoria. Chiche puso al aire una grabación del programa de Mirtha en la que la conductora creía que las cámaras estaban apagadas y descargaba su furia contra la producción.
“¡Demasiado esfuerzo hago, carajo, mierda!”, exclamaba la diva después de un comienzo fallido y mientras discutía detalles técnicos.
El video mostró una cara completamente desconocida de la diva y provocó un escándalo nacional. Con los años, la frase terminó convertida en una marca registrada que Mirtha incorporó con humor a publicidades y apariciones públicas.
Gelblung reveló después que fue Gerardo Rozín, entonces vinculado con la programación de Canal 9, quien encontró el material y se lo entregó. “Me preguntó si me animaba a pasarlo y le dije que sí”, recordó.
El informe sobre Danielito Tinayre que profundizó la herida
La pelea alcanzó su punto más delicado cuando Memoria realizó una dramatización sobre los últimos días de Daniel “Danielito” Tinayre, el hijo de Mirtha, y sobre cómo ella lo había acompañado durante su enfermedad.
La conductora interpretó aquel informe como una intromisión dolorosa en el peor momento de su vida. Desde entonces, cada cruce entre ambos recuperaba todas las cuentas pendientes: la foto en malla, su edad, el video secreto y el tratamiento televisivo de su tragedia familiar.
La frase venenosa de Mirtha en los Martín Fierro
El primer acercamiento llegó el 21 de junio de 2005. Chiche ganó un Martín Fierro y Mirtha debía entregarle la estatuilla.
Cuando el periodista subió al escenario, ella disparó: “Las vueltas de la vida: al que siempre habló mal de mí le tengo que entregar un premio”.
Gelblung evitó profundizar el escándalo y contestó: “Nunca tuve nada contra usted, señora”. Aquel intercambio dejó expuesta la tensión, pero también abrió inesperadamente una puerta.
El almuerzo cara a cara que terminó con 25 años de guerra
La reconciliación pública finalmente ocurrió el 3 de agosto de 2006, cuando Chiche aceptó sentarse como único invitado a la mesa de Mirtha. El encuentro fue impulsado por Marcela Tinayre.
Durante el programa repasaron cada una de sus heridas. Hablaron de la tapa de Gente, la edad, Danielito y, por supuesto, del inolvidable “carajo, mierda”. Fue un duelo televisivo entre dos figuras que conocían perfectamente el poder de una frase.
La paz tuvo nuevos cortocircuitos, pero nunca volvió a quebrarse como antes. Gelblung regresó varias veces a su mesa y ambos transformaron el viejo resentimiento en parte del folclore de la televisión.
Chiche llegó a definirla como la “reina madre de la televisión argentina”. Mirtha, aunque nunca olvidó completamente las afrentas, terminó aceptando a quien durante décadas había sido su adversario más temido.

