Entre los momentos que convirtieron a Chiche Gelblung en una figura irrepetible del periodismo argentino, pocos resultan tan recordados como la autopsia al extraterrestre de Memoria.
Lejos de presentar el supuesto cadáver como verdadero, el periodista mandó a fabricar su propio alienígena para demostrar que el video de la autopsia de Roswell, promocionado mundialmente como un documento histórico, podía falsificarse con relativa facilidad.
Tras la muerte de Gelblung a los 82 años, aquella jugada vuelve a ser recordada como una combinación perfecta de televisión, espectáculo, investigación y pensamiento crítico.
El video que aterrorizó a la Argentina en 1995
Todo comenzó con una filmación difundida por el empresario británico Ray Santilli. El material, de 17 minutos, supuestamente mostraba la autopsia realizada por médicos militares a un extraterrestre recuperado después del incidente de Roswell de 1947.
En septiembre de 1995, Siglo XX Cambalache, conducido por Fernando Bravo y Teté Coustarot en Telefe, presentó la cinta como un documento que podía cambiar la historia.
El canal habría pagado alrededor de 40.000 dólares por los derechos de televisación. Miles de argentinos quedaron impactados por las imágenes del cuerpo humanoide con una enorme cabeza, seis dedos y grandes ojos oscuros.
“Esto es trucho”: la sospecha que encendió a Chiche
Gelblung reconoció que inicialmente sintió envidia porque el material había quedado en manos de la competencia. Sin embargo, al observarlo detenidamente, llegó a una conclusión tajante: “Esto es trucho”.
En lugar de limitarse a denunciar el posible fraude, decidió probarlo frente a las cámaras. Su equipo debía reproducir aquella autopsia con los mismos recursos visuales, el mismo clima inquietante y un cadáver prácticamente idéntico.
El muñeco de US$4.000 que hizo explotar el engaño
La producción de Memoria, el ciclo que Chiche conducía por Canal 9, gastó aproximadamente 4.000 dólares para construir su propio extraterrestre.
Fabricaron un muñeco, lo vistieron y reconstruyeron la supuesta sala médica. Para imitar los órganos que los especialistas retiraban del cuerpo alienígena utilizaron menudos de pollo.
“Fue una copia exacta del supuesto incidente Roswell, con un muñeco trucho, órganos truchos y médicos truchos”, explicó Gelblung años después durante una entrevista con Alejandro Fantino.
La interrupción que dejó al descubierto la mentira
El programa comenzó mostrando imágenes similares a las del supuesto documento original. Todo parecía serio hasta que Chiche interrumpió abruptamente la emisión y reveló la trampa.
La demostración fue contundente: si su producción podía conseguir un resultado casi idéntico por una décima parte del valor pagado por la cinta, las imágenes no constituían una prueba de vida extraterrestre.
El video original ya había sido cuestionado por especialistas, pero Gelblung convirtió aquellas dudas en una explicación masiva, comprensible y visualmente impactante.
La clase de periodismo que recorrió el mundo
Según contó Chiche, más de 200 universidades solicitaron autorización para utilizar su recreación como ejemplo de verificación periodística y análisis de noticias falsas.
El episodio ocurrió antes de las redes sociales y cuando el concepto de fake news todavía no formaba parte del lenguaje cotidiano. Sin embargo, planteó un debate completamente actual: una imagen impactante no necesariamente representa la verdad.
La autopsia del extraterrestre condensó la esencia del “estilo Chiche”. Primero sintió curiosidad. Después desconfió. Finalmente, investigó y construyó una prueba capaz de atrapar a millones de personas.
No encontró un alienígena, pero sí expuso algo mucho más terrestre: la facilidad con la que una mentira bien producida puede engañar al mundo.

