La muerte de Chiche Gelblung a los 82 años reabrió el enorme archivo de uno de los periodistas más influyentes, provocadores y cuestionados de la Argentina. Detrás del conductor del detector de mentiras y la autopsia extraterrestre existió una vida todavía más insólita: cantó tangos, cubrió guerras, dirigió Gente durante la dictadura, admitió montajes fotográficos y aseguró que tres organizaciones diferentes atentaron contra su casa.
¿Qué ocurrió realmente y qué forma parte de la leyenda que creció alrededor de Samuel Gelblung?
¿Su verdadero nombre era Chiche? MITO
El periodista se llamaba Samuel Gelblung. Sin embargo, “Chiche” no fue un nombre artístico inventado para la televisión: era un apodo familiar que lo acompañaba desde la cuna.
“Es un chiche”, decían sus padres cuando era pequeño. Décadas después, aquella expresión familiar terminó convertida en una de las marcas más reconocibles del periodismo argentino.
¿Terminó el secundario y estudió periodismo? NO
Aunque dirigió revistas, trabajó como corresponsal internacional y formó a generaciones de periodistas, Chiche llegó formalmente hasta séptimo grado. No terminó el colegio secundario ni pasó por una carrera universitaria de Comunicación.
Se formó como autodidacta, leyendo y trabajando dentro de las redacciones. Su llegada a Gente se produjo cuando tenía poco más de 20 años y buscaba desesperadamente empleo.
¿Antes de ser periodista fue cantante de tangos? VERDAD
Una de las historias menos conocidas de Gelblung es completamente cierta. Antes de alcanzar la fama, cantaba tangos en La Botica del Ángel, el recordado espacio creado por Eduardo Bergara Leumann.
Utilizaba el seudónimo Mariano Ovejero, el mismo nombre con el que llegó a firmar algunos trabajos periodísticos. Finalmente abandonó los escenarios porque, según contó con humor, ganaba más dinero trabajando en Gente.
¿Chiche había sido comunista? VERDAD
Pese a que décadas después fue identificado por algunos sectores con posiciones conservadoras, Gelblung creció en una familia vinculada con el Partido Comunista Argentino y reconoció públicamente su propia militancia.
“Todos saben que yo fui del PC”, afirmó cuando le preguntaron por su identidad política. Su recorrido posterior fue mucho más difícil de etiquetar: criticó a gobiernos peronistas, radicales, macristas, kirchneristas y libertarios.
¿Inventó sus coberturas de guerra? NO: REALMENTE ESTUVO AHÍ
Su imagen televisiva terminó opacando una etapa impresionante de su carrera. Chiche cubrió la Guerra de los Seis Días, viajó a Vietnam y estuvo en Biafra durante el conflicto que devastó esa región africana.
En 2022, con 78 años, volvió a ponerse el casco para cubrir la guerra entre Rusia y Ucrania. Él aseguraba que no buscaba morir, pero que tampoco le tenía miedo a la noticia.
¿Le pusieron tres bombas en su casa? ES LA VERSIÓN QUE ÉL SOSTUVO
Gelblung aseguró que sufrió tres atentados diferentes: atribuyó uno a Montoneros, otro a la Triple A y el tercero a integrantes de la Armada.
Según su relato, después del último ataque la Brigada de Explosivos cubrió con colchones a su esposa y a su hija recién nacida antes de detonar el artefacto. Al día siguiente renunció a La Semana y se marchó a Europa.
Los ataques forman parte de su testimonio personal. No existe suficiente documentación pública para verificar de manera independiente cada autoría mencionada por el periodista.
¿Dijo “nunca dejes que la verdad te arruine una buena nota”? ÉL LO NEGÓ
La frase quedó pegada para siempre a su apellido, pero Chiche sostuvo hasta su última entrevista que no era suya.
“Me la adjudicaron a mí, a Juan Carlos Petrone y a Félix Laiño”, explicó. Aunque negó haberla creado, admitió sentirse orgulloso de que lo asociaran con una máxima vinculada a importantes editores del periodismo gráfico.
¿Alguna vez armó una foto falsa? VERDAD
Acá el mito se vuelve incómodamente real. Gelblung admitió que, durante una cobertura sobre una prueba nuclear francesa en el atolón de Mururoa, llegó cuando la marea ya se había llevado los peces muertos.
Su solución fue comprar pescados en un mercado, desparramarlos sobre la playa y realizar la imagen que necesitaba. También fue señalado por acompañar una crónica de Vietnam con una fotografía de civiles que había sido montada en París.
¿La autopsia extraterrestre fue presentada como verdadera? MITO
Gastó alrededor de 4.000 dólares en fabricar un muñeco y utilizó menudos de pollo para recrear sus órganos. El objetivo era mostrar que podía producirse una filmación similar a la que otro programa había comprado como un documento histórico.
¿El detector de mentiras realmente descubría engaños? NO
No era una máquina capaz de determinar científicamente la verdad. El propio Gelblung terminó reconociendo que el secreto del segmento no estaba en las respuestas, sino en la brutalidad de las preguntas.
¿Tuvo un romance secreto con Marcela Tinayre? AMBOS LO NEGARON
“Fuimos muy amigos, pero no salimos”, aseguró la hija de Mirtha Legrand. Gelblung respaldó su versión y sostuvo que aquel romance era solamente “un chisme”.
¿Él filtró el famoso “¡carajo, mierda!” de Mirtha? VERDAD
Años después aclaró que Gerardo Rozín, entonces gerente de programación de Canal 9, había conseguido y entregado la grabación. El exabrupto terminó convirtiéndose en una marca que la propia diva aprendió a explotar.
¿Fue director de Gente durante la dictadura? VERDAD
Gelblung asumió la dirección de Gente en 1976 y permaneció en la revista hasta 1981. Su gestión coincidió con la última dictadura militar y quedó bajo fuertes cuestionamientos por publicaciones que replicaban el discurso sobre una supuesta “campaña antiargentina”.
El periodista sostuvo que se hacía cargo de los “errores y aciertos” de aquella etapa. Haber dirigido la revista está comprobado; las acusaciones políticas sobre su responsabilidad deben presentarse como señalamientos históricos y no como una condena judicial.
¿Era un jefe temible que gritaba en la redacción? PARCIALMENTE VERDAD
Numerosos periodistas que trabajaron con él lo describieron como un director extremadamente exigente. Chiche admitió que era “gritón” y que podía realizar guardias de hasta 48 horas, aunque negó pedirles a sus equipos tareas que él mismo no estuviera dispuesto a cumplir.
La dureza existió. La discusión todavía abierta es si esa exigencia construyó una escuela periodística o justificó formas de maltrato que hoy resultarían inadmisibles.
¿Trabajó hasta quedar sin fuerzas? VERDAD
Después de internaciones, una trombosis, la colocación de stents y graves problemas para caminar, Gelblung volvió a la televisión en silla de ruedas.
“Si no puedo trabajar, me enfermo”, había asegurado. Continuó vinculado con Crónica TV, Net TV, elnueve, Radio del Plata y diferentes proyectos digitales. El periodismo no era únicamente su profesión: era la forma que había encontrado para mantenerse vivo.

