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Espectáculos

Murió Oscar González Oro, el amo y señor de la radio que dejó una huella imborrable

Por Redacción Chisme
Se apagó la voz del querido Negro. Tenía 74 años y bastoneó el aire como ninguno.
Negro Oro

A los 74 años, murió Oscar “El Negro” González Oro en la ciudad uruguaya de Punta del Este, donde se encontraba radicado desde hacía varios años. Su fallecimiento genera una conmoción inmediata en el mundo del periodismo, el espectáculo y la política nacional, despidiendo al hombre que redefinió para siempre las mañanas de la radiofonía.

Durante más de tres décadas frente al micrófono, el mendocino construyó un fenómeno de comunicación popular inigualable. Con un estilo frontal, histriónico y directo al hueso, logró liderar de punta a punta las planillas de audiencia, acompañando el pulso social y las mayores crisis institucionales del país con su inconfundible impronta de cercanía y complicidad con el oyente.

“¡Dale gas!”: los 16 años de liderazgo absoluto que cambiaron la historia de Radio 10

Su era dorada quedó sellada a fuego en los pasillos de Radio 10 con el ciclo El Oro y el moro. Allí, apadrinado por Daniel Hadad, construyó un liderazgo imbatible que se extendió durante 16 años consecutivos, alcanzando picos de encendido jamás vistos en la AM. Sus clásicas muletillas como “¡Dale gas!”, el infaltable “Chuchi” e incontables cantos entre cortinas que marcaron a fuego el despertar de millones de argentinos.

Su programa no solo era un tanque de audiencia: era el termómetro político del país. Por su mesa pasaban presidentes, ministros, deportistas y artistas en un mano a mano descontracturado pero implacable. González Oro lograba el equilibrio perfecto entre la primicia judicial y el tango sentimental, construyendo una complicidad única que trascendía cualquier frontera social.

Un puente entre el poder y la gente: “Me escuchaba el dueño de la estancia y el peón”

Nacido el 16 de octubre de 1951 en Mendoza, soñó en su adolescencia con ser concertista de piano antes de descubrir su verdadera vocación frente al micrófono. Su consagración radicó en romper el molde acartonado de los informativos tradicionales: “Siempre logré que me escucharan tanto el dueño de la estancia como el peón”, definió con orgullo al analizar el fenómeno popular que construyó a lo largo de 35 años de trayectoria profesional ininterrumpida.

Ese magnetismo lo llevó también a desembarcar con éxito en la televisión y a pasar por emisoras históricas como Radio Rivadavia. En los medios no temió abrir su intimidad: celebró públicamente el amor de sus dos hijos, rompió prejuicios al hablar con naturalidad de su vida privada y enfrentó los micrófonos sin caretas, ganándose el cariño transversal de sus colegas y el respeto unánime de la colonia artística.

El retiro de los medios y el doloroso adiós en su refugio de Punta del Este

En marzo de 2021, el conductor decidió dar un paso al costado definitivo y apagó la luz del estudio con una confesión que conmovió a todos: “Llegó el momento de decir hasta acá llegué. La mitad de mi vida la pasé en un estudio y me perdí años de la vida de mis hijos”. Con achaques de salud derivados de afecciones respiratorias, se instaló en Uruguay en busca de sosiego y desconexión.

En el último tiempo, sus sentidos y reflexivos mensajes en redes sociales habían encendido las alarmas sobre su estado emocional y el paso inexorable de los años. Hoy, la radiofonía argentina despide a un prócer de la comunicación popular que dejó una huella imborrable en el aire y en la memoria colectiva del país.

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