La prolongada batalla judicial y mediática entre Luciana Salazar y Martín Redrado pareció llegar a su fin, pero no en los términos que trascendieron inicialmente. Luego de que la modelo celebrara públicamente haber asegurado la manutención de su hija Matilda hasta la mayoría de edad, Yanina Latorre desmintió las versiones de una victoria judicial millonaria y sacó a la luz la cifra exacta y las cláusulas del pacto confidencial que firmaron las partes.
Lejos de una sentencia por alimentos o de la cifra cercana al millón de dólares que circuló en los medios, la conductora explicó que se trató de una negociación privada motivada por el desgaste de un litigio que amenazaba con extenderse durante años.

La apelación frenada y el cambio de estrategia
Durante su análisis del caso, Latorre detalló cómo venía el expediente en los tribunales antes de que ambos decidieran sentarse a sellar la paz. “Luciana Salazar salió victoriosa a decir que Redrado va a mantener a Matilda hasta los 18 años. Llamó la atención porque no hay un acuerdo de manutención ni una cuota alimentaria. Hay un acuerdo privado entre partes”, aclaró la panelista.
- La pretensión original: Salazar exigía una suma mensual de 10 mil dólares hasta que la menor alcanzara los 18 años, lo que representaba un total aproximado de 1.700.000 dólares. Sin embargo, tras perder en primera instancia y frente al riesgo de una ratificación en contra en la Cámara de Apelaciones, su defensa optó por negociar: “Entiendo que por recomendación de su abogado, que habrán visto que iba a perder”, sostuvo Latorre.
Quinientos mil dólares en cinco cuotas y estricta confidencialidad
La conductora precisó que el entendimiento económico final se cerró por un monto sustancialmente menor al pretendido por la modelo y con un esquema de pagos escalonado: “No es un millón de dólares, son 500 mil dólares. Es en cuotas, pero no mensuales: son pagaderos en cinco años, es decir, 100 mil por año”, reveló de manera contundente.
Consultada sobre las razones que llevaron al economista a desembolsar ese dinero tras haber salido airoso en la primera instancia judicial, Yanina fue tajante respecto a su necesidad de dar vuelta la página: “Aceptó el acuerdo porque quiere paz, se hartó de las amenazas y dice que se quiere sacar este grano de encima”.
Asimismo, remarcó que el documento cuenta con un estricto pacto de silencio: “Firmaron un acuerdo que es confidencial, ninguno puede hablar ni mostrar el escrito. Se sentaron, negociaron. No hay cuota alimentaria, ella perdió en primera y la apelación se frenó”. De este modo, el histórico enfrentamiento quedó zanjado bajo un blindaje legal que busca poner punto final a años de acusaciones públicas.





