Oscar González Oro falleció el viernes 25 de septiembre y su partida generó una enorme repercusión en el ambiente artístico y periodístico. Sin embargo, detrás de los numerosos mensajes de despedida y reconocimiento profesional, comenzó a aparecer otra historia: la de los vínculos que realmente permanecieron cerca del reconocido animador durante sus últimos tiempos contra quienes declararon públicamente ser sus amigos.
La despedida al Negro se realizó en Punta del Este, Uruguay, en el marco de una ceremonia extremadamente íntima a la que asistieron alrededor de 15 personas. Allí estuvieron integrantes de la familia elegida por Oro, entre ellos María, y Lolo Bernardez, dos de sus grandes y fieles amigos que estuvieron al frente de todos los detalles.
Fue justamente Bernardez quien, a través de sus redes sociales, decidió referirse a aquellos que después de la muerte del conductor comenzaron a reivindicar públicamente una supuesta amistad con él:

En su mensaje, Bernadez también dejó en claro que, según su experiencia, ese grupo estuvo presente hasta el final: “Su familia éramos nosotros y estuvimos con él hasta el último momento”.
El mensaje continuó con una frase especialmente fuerte dirigida a quienes, según él, estuvieron ausentes:

En medio de esta situación, desde el entorno íntimo del Negro Oro habría surgido un particular malestar con Baby Etchecopar, una de las figuras que mantuvo un vínculo con el reconocido conductor.
Según pudo saber Chisme, el enojo estaría relacionado con la percepción de algunos integrantes del círculo cercano de Oro respecto de determinadas declaraciones y referencias realizadas públicamente después de su muerte.

La cuestión habría generado especial sensibilidad entre quienes acompañaron al conductor en sus últimos tiempos y participaron de su despedida en Punta del Este. Para ese entorno, la cercanía con Oro no se mediría por las declaraciones realizadas después de su fallecimiento, sino por la presencia y el acompañamiento que existieron cuando las cámaras y los micrófonos no estaban presentes.
“La familia que él eligió”
Las palabras de Bernardez adquieren particular relevancia por el contexto en el que fueron publicadas. Mientras distintas figuras del periodismo y del espectáculo aparecieron públicamente recordando al Negro Oro y destacando la cercanía que habían mantenido con él, ninguno de esos periodistas formó parte de la íntima despedida realizada en Punta del Este.
La ceremonia, deliberadamente reservada, reunió a un grupo reducido de personas. No hubo una multitud de figuras del medio ni una despedida pública acorde con la enorme popularidad que el conductor construyó durante décadas.
Y allí aparece uno de los aspectos más llamativos de esta historia: la diferencia entre la cantidad de personas que públicamente se presentaron como cercanas al Negro Oro después de su muerte y las pocas que estuvieron presentes en el momento de su despedida.
Para quienes integraban su círculo íntimo, no se trataría de una cuestión de exposición pública sino de presencia real. De acompañarlo, compartir sus últimos momentos y hacerse cargo incluso de los detalles de su despedida.
Lolo Bernardez decidió poner esa diferencia en palabras. Sin mencionar nombres en sus publicaciones, su mensaje apuntó directamente a quienes, después de la muerte del conductor, volvieron a ocupar un lugar público alrededor de su figura.
Y mientras el debate comienza a instalarse, un nombre aparece particularmente señalado por el entorno: Baby Etchecopar.
El último adiós al Negro Oro terminó así rodeado de una inesperada controversia. Una despedida íntima, apenas 15 personas, una familia elegida y un mensaje que dejó una frase difícil de ignorar: “Nunca estuvo solo. En todo caso, estuvo sin ustedes”.
Lo que aún es una incógnita es que pasó con la misa que estaba organizando Daniel Hadad para el sábado pasado según anunciaba el periodista Pablo Montagna.






