Un nuevo y resonante escándalo sacude a la familia de Agostina Páez, la letrada santiagueña que cobró notoriedad internacional tras haber estado presa en Río de Janeiro bajo cargos de injuria racial. Este viernes, su padre, el empresario del transporte Mariano Páez, fue detenido por efectivos policiales acusado de cometer un presunto hurto en un establecimiento comercial ubicado en la ciudad balnearia de Las Termas de Río Hondo.
Tras el procedimiento, Páez fue trasladado y permanece alojado en una dependencia policial de la capital provincial a disposición de la Justicia, sumando un nuevo traspié judicial a un historial cargado de polémicas y antecedentes penales.

Antecedentes por violencia de género y un video provocador
La detención por el robo en Las Termas no representa el primer conflicto legal de gravedad para el transportista:
- Causa por violencia machista: Mariano Páez ya había cumplido una detención previa a raíz de una grave denuncia penal radicada por su expareja, Estefanía Budán, quien lo acusó formalmente por agresiones físicas y amenazas.
- La burla racista en un bar: A comienzos de este año, el hombre protagonizó un repudio generalizado al viralizarse una grabación donde se lo observaba realizando ademanes simiescos y emitiendo sonidos ofensivos en un bar de Santiago del Estero, replicando de forma burlona la misma conducta discriminatoria por la que su hija enfrentaba a los tribunales del país vecino.
El proceso judicial abierto contra Agostina Páez en Río
El presente de su hija tampoco se encuentra resuelto en el plano legal tras los sucesos acontecidos el pasado 14 de enero en un parador del barrio de Ipanema. Durante una acalorada discusión por la cuenta del local gastronómico, la joven de 29 años profirió insultos racistas contra el personal de servicio. La Justicia carioca le retuvo la documentación de viaje, le impuso una tobillera electrónica y llegó a ordenar su prisión preventiva en una penitenciaría.
Tras permanecer más de sesenta días bajo arresto domiciliario en territorio brasileño, la profesional logró el permiso para retornar a la Argentina el 1° de abril mediante el desembolso de una fianza de 97.000 reales (alrededor de 18.000 dólares estadounidenses).





