Hernán Casciari construyó su carrera contando historias y convenciendo a su público de participar en ellas. Su comunidad compró revistas sin publicidad, llenó teatros y aportó dinero para producir películas. Ahora, 18 de esos socios productores lo denunciaron por presunta estafa y administración fraudulenta: quieren saber cómo se administraron sus inversiones y por qué recibieron retornos que consideran muy inferiores a los prometidos.
El escritor rechazó la acusación penal. Admitió errores en la gestión y en la comunicación de algunos proyectos, pero sostuvo: “En ningún caso hubo una estafa ni hubo un fraude”. Esa distancia entre la confianza que despertó Orsai y el reclamo de sus propios aportantes es la clave para entender el caso.
Del blog que llegó a Gasalla al cuento que emocionó a Messi
Casciari nació en Mercedes, provincia de Buenos Aires, en 1971. Se instaló en Barcelona en 2000 y ganó notoriedad con Weblog de una mujer gorda, la historia publicada en internet que se convirtió en Más respeto que soy tu madre. La obra llegó al teatro argentino con Antonio Gasalla como protagonista y, años después, tuvo una versión cinematográfica.
En 2010 dejó editoriales y medios tradicionales para impulsar proyectos propios. Así creció Orsai, primero como revista y editorial independiente, y luego como una comunidad que también financió espectáculos y producciones audiovisuales.
Su voz se hizo familiar en la radio, especialmente por sus lecturas en Perros de la Calle, el programa de Andy Kusnetzoff. Tras el Mundial de Qatar, su relato La valija de Lionel llegó a Lionel Messi, quien contó que el texto lo había emocionado junto a Antonela Roccuzzo.
Las figuras que trabajaron con Orsai y aparecen mencionadas en el caso
El salto al cine amplió el alcance de Casciari. La uruguaya adaptó la novela de Pedro Mairal; Canelones reunió, entre otros, a Darío Barassi, Verónica Llinás y Agustín “Rada” Aristarán; y Diego Peretti dirigió y protagonizó La muerte de un comediante.
Los denunciantes sostienen que la participación de figuras conocidas influyó en su decisión de invertir. En el escrito también aparecen mencionados Kusnetzoff y Justina Bustos, vinculados a otros proyectos. Que sus nombres figuren en la denuncia no significa que estén acusados penalmente: el reclamo se dirige contra Casciari y la administración de Orsai Audiovisuales.
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Qué denuncian los 18 socios productores
Según la presentación judicial a la que accedió Infobae, los denunciantes aportaron entre 50 y 3.000 dólares a distintas películas y series. Afirman que en varios casos recuperaron una parte mínima del dinero y que no recibieron documentación suficiente para comprobar ingresos, gastos y contratos.
También piden investigar si se utilizaron fondos de un proyecto para cubrir necesidades de otro sin autorización de quienes habían comprado los bonos. Entre las producciones cuestionadas figuran La uruguaya, Canelones, La muerte de un comediante, Sola en el paraíso y una iniciativa sobre Diego Maradona.
La causa tramita en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N.º 34, con intervención de la Fiscalía N.º 16. Los aportantes solicitaron una auditoría contable. Será la investigación la que determine qué ocurrió con el dinero y si existió un delito.
Los reclamos empezaron antes de la denuncia
El conflicto no apareció de un día para el otro. Antes de la presentación penal, socios agrupados como Productores Organizados ya reclamaban públicamente rendiciones de cuentas y habían enviado cartas documento. Lo que hoy llegó a la Justicia venía creciendo como una disputa entre Orsai y parte de su comunidad.
Casciari había jugado otras veces con la provocación alrededor de su modelo cultural. Esta vez, el cuestionamiento es concreto: los aportantes sostienen que compraron bonos esperando información y posibles ganancias; Orsai deberá explicar cómo se manejó cada producción.
“Nos equivocamos de buena leche”: la respuesta de Casciari
En un video, el escritor reconoció que hubo un proyecto que salió mal y afirmó que durante 2025 pidió disculpas a socios productores. “No supimos hacerlo bien”, dijo. A la vez, negó haber tenido intención de engañarlos y rechazó que se describa a Orsai como una estafa o un esquema Ponzi.
Para sostener su versión, compartió un código QR que, según explicó, permite consultar gastos, pagos y facturas de los proyectos audiovisuales entre 2021 y 2025. Los denunciantes, por su parte, reclaman que esa información sea examinada y contrastada en la causa.
La historia que convirtió a Casciari en una figura singular fue la de un autor capaz de reunir a miles de personas alrededor de una idea. Hoy, una parte de esas personas le exige respuestas sobre la plata que puso para hacerla realidad.





