Nicolás Vázquez volvió a ponerse los guantes de Rocky Balboa sobre el escenario tras una semana de reposo por un desgarro muscular, y su regreso no pasó desapercibido. Con entradas agotadas, el público lo recibió con una ovación de pie que reflejó la emoción de volver a verlo en acción. Desde el primer instante, el actor desplegó toda la energía física y emocional que demanda el personaje, demostrando que la lesión no afectó su compromiso escénico ni su entrega en cada escena.
La noche tuvo un invitado de lujo: Jorge “Roña” Castro, histórico campeón mundial de peso medio y referente del boxeo argentino. El exboxeador recorrió los camarines antes de la función, saludó al elenco y compartió anécdotas con Vázquez, sumando un condimento especial a la velada. Su presencia generó un vínculo único entre dos disciplinas distintas, pero unidas por la pasión y el esfuerzo.
Durante la función, la combinación de acción, humor, romance y mensajes de superación personal se potenció con la energía del público y la complicidad entre los protagonistas. La dirección cuidada, la escenografía impactante y la entrega de todo el elenco consolidan a Rocky como una de las obras más convocantes de la cartelera porteña, ofreciendo cada noche una experiencia intensa y memorable.






