María Fernanda Callejón se quebró al aire durante su participación en Mujeres Argentinas (El Trece) al hablar sobre el caso de Lourdes Fernández, la cantante de Bandana que fue encontrada en el departamento de su expareja, Leandro García Gómez, tras permanecer desaparecida. La actriz se mostró visiblemente afectada y habló desde su propia experiencia frente a situaciones de violencia de género.
“A mí este tema me interpela, no quiero ser autorreferencial. Nosotras vivimos con el gaslighting: lo que hace el agresor es agotarte en todos los sentidos para que no puedas tener claridad”, expresó Callejón, recordando su propia denuncia contra Ricky Diotto, con quien estuvo en pareja. También señaló que pudo salir antes de situaciones similares, aunque advirtió que “lo que viene es un golpe y otro, y otro”.

Callejón destacó la importancia de acompañar a las víctimas y visibilizar estos casos. “Desde mi cuenta de Instagram hago constantemente visibilización. No naturalicemos, no minimicemos, no corramos el foco. Cuando alguien habla de violencia, por lo menos escuchemos. Después la Justicia va a saber qué hacer”, afirmó. Además, habló sobre el impacto psicológico que sufren muchas mujeres víctimas de violencia, incluyendo sentimientos de culpa, vergüenza y la acusación de “locura” por parte de terceros.
La actriz profundizó sobre su experiencia personal: “A mí me daba mucha vergüenza. Hay jurisprudencia de lo que estoy hablando: la víctima habla como puede y cuando puede, y a veces ni siquiera habla. Al contrario, sigue pidiendo perdón y sintiéndose culpable”. Subrayó también la relevancia de que Lourdes, como figura pública, pueda visibilizar estos temas frente a los más jóvenes: “Mi hija tiene 10 años y la consume. Está bueno también para nuestros hijos. No es ‘callate por tus hijos’, al contrario: quiero que mi hija esté fuerte y que nunca se encuentre con un novio así”.

Al borde del llanto, Callejón concluyó reflexionando sobre la fortaleza y sanación personal que ha alcanzado: “No me quiero quebrar porque hoy soy una mujer fuerte, sanada, que está en etapa de comprensión. Pero cuando dicen ‘no estaba golpeada’ o hablan de drogas, saquemos todo eso: el flagelo también es un hilo conductor para quebrantar su voluntad”.

