La noticia del fallecimiento de Jorge Lorenzo, a los 66 años, generó una profunda tristeza en el mundo del espectáculo argentino. El actor, recordado por su versatilidad y compromiso con la profesión, murió este miércoles 12, luego de permanecer internado desde septiembre por problemas cardíacos que se complicaron con un cuadro respiratorio. La confirmación llegó de la mano de su amiga y representante, Natalia Bocca, quien lo acompañó durante gran parte de su carrera.
En diálogo con PRONTO, Bocca expresó su dolor y recordó el fuerte lazo que los unía: “Estaba internado desde septiembre por un problema cardíaco. Pero luego se fue complicando con un tema respiratorio, etc.”. Emocionada, agregó: “Jorge era un gran amigo… Nos hicimos muy amigos. Trabajamos en varios proyectos juntos desde hace años”. En sus redes sociales también le dedicó un sentido mensaje: “Te voy a extrañar mucho, querido amigo. Siempre en mi corazón”.
La historia de Lorenzo es la de un artista que nunca se rindió. Debutó a los 11 años, pero debió dejar la actuación por motivos económicos. Sin embargo, su amor por el arte lo llevó a retomar su carrera después de los 40, cuando se reinventó en la industria. Él mismo contaba que decidió raparse completamente para no ser “el pelado tradicional”, marcando un estilo propio en una época donde aún no era común. Incluso recordaba una anécdota con Alberto Migré: “Me dijo que la pelada me limitaba, que no existía el galán pelado. Salí hecho mierd… de ahí. Pero nunca abandoné la carrera”.
Con el tiempo, su talento y presencia escénica lo convirtieron en un rostro inconfundible. Brilló en «El Marginal» (2016) y «ATAV 2», además de destacarse en “Casi Ángeles”, “Alma Pirata”, “Soy Gitano” y “Son Amores”. En teatro, encontró su gran consagración con Potestad, de Eduardo Pavlovsky, quien llegó a decir que Lorenzo era “el actor tal cual lo soñó”. Hoy, el medio artístico despide a un intérprete que hizo de su pasión un legado inolvidable.


