Christian Petersen logró recuperarse tras un grave accidente en el volcán Lanín, que derivó en una falla multiorgánica y lo mantuvo internado en terapia intensiva durante casi un mes antes de recibir el alta el 5 de enero pasado. En diálogo con La Nación, el chef describió con honestidad la experiencia límite que vivió y las secuelas físicas y emocionales que todavía atraviesa.
El chef recordó lo crítico del cuadro de salud que enfrentó y lo difícil que fue para su entorno. “No sabía que había estado tan mal… Y también supe que tenía un virus preexistente y que estaba con un poco de neumonía. La verdad, debería haberme hecho el chequeo”, contó, reflexionando sobre los factores que complicaron su estado. Además, señaló un momento particularmente duro: “A mis hijos, a mis amigos y a mi mujer les llegaron a decir que se despidieran de mí”, admitió al medio.

Sobre su recuperación actual, Petersen aseguró que avanza “mejorando día a día” y que, si bien ya volvió a trabajar desde su casa y asistió a uno de sus establecimientos, aún debe hacerlo con calma: “Por suerte voy mejorando día a día… pero todavía necesito recuperarme”, expresó en la entrevista.
La salida del hospital estuvo marcada por un episodio inesperado que llamó su atención: “Ser conocido tiene un montón de cosas a favor, pero hay un momento en que necesitás un poco de privacidad, de silencio… Cuando salía del hospital yo casi no podía caminar. Eran las 11 de la noche y viene una señora y me dice: ‘¿Me puedo sacar una selfie? ¡Estás vivo!’. Nos sacamos la foto, pero yo no podía ni caminar”, relató con ironía y sinceridad sobre la exposición pública tras su alta médica.
Consultado sobre lo que aprendió tras esta experiencia, Petersen dejó una reflexión personal: “Lo que pasó me dejó una gran enseñanza… hay que cuidarse, escucharse, hacerse los chequeos, los aptos físicos y no creerse tan omnipotente”, dijo, subrayando la importancia de prestar atención a la salud antes de emprender actividades exigentes.

