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Amor, escándalo e internación: El duro recorrido de Luciano Castro que terminó afectando su salud

Por Redacción Chisme
Castro admitió en entrevistas sentirse profundamente afectado y angustiado por la situación.

El nombre de Luciano Castro volvió a ser uno de los temas más comentados en el mundo del espectáculo luego de que un escándalo sentimental y sus consecuencias personales se convirtieran en noticia nacional. El actor, que había construido una relación sólida con Griselda Siciliani, debió enfrentar semanas de exposición pública luego de que se filtraran audios y mensajes privados con una joven en España, lo que culminó en la confirmación de su separación y en un impacto directo sobre su bienestar emocional.

La controversia estalló a principios de 2026 cuando en distintos medios se publicaron audios atribuidos a Castro mientras conversaba con Sarah Borrell, una camarera de Madrid con quien supuestamente tuvo encuentros durante una estadía en esa ciudad. Los detalles y la viralización de los fragmentos, en los que intentaba seducir con expresiones en español local, desencadenaron un intenso debate en redes sociales y programas de espectáculos. La repercusión fue tal que incluso la propia Borrell fue despedida del bar donde trabajaba luego de que se conocieran los detalles, lo que subrayó las consecuencias personales del escándalo más allá del ámbito mediático.

La difusión de esos audios fue el punto de inflexión. Mientras algunos usuarios volcaron su crítica de manera directa, otros transformaron la situación en sátira, creando memes, videos con inteligencia artificial y chistes que circularon masivamente en plataformas como X y TikTok, donde la frase “hola guapa” y el acento español del actor se replicaron en versiones humorísticas.

Además de la presión mediática y los memes, el caso también estuvo marcado por comentarios de ex parejas del actor, particularmente de Sabrina Rojas, quien no se guardó su opinión sobre lo sucedido. Rojas, con quien Castro tiene dos hijos, opinó sin filtros en distintos medios que este tipo de comportamientos eran parte de un patrón repetido en la vida sentimental del actor y pidió que dejara de “lastimar minas o quedate soltero”, en alusión al escándalo que afectó su relación con Griselda Siciliani. Además, la conductora admitió que, tras el quiebre de su propio vínculo con Castro, vivió momentos emocionalmente complejos y reflexionó públicamente sobre cómo la situación influyó en su bienestar personal y familiar.

Flor Vigna también volvió a instalarse en el centro de la escena mediática con un tema musical. Se trata de “La vara está baja”, un tema breve, de solo 50 segundos, que muchos interpretaron como un mensaje directo para Luciano Castro, con quien protagonizó uno de los escándalos más comentados del último tiempo. La letra habla de una mujer que deja de “reclamar amor” y decide valorarse más. Frases como “Qué baja está la vara, me siento una tarada haciendo casting para un amor” y “Chamuyo de fantasma, princesos en rebaja, migajas en vez de un buen amor” fueron leídas como reproches encubiertos hacia su ex pareja y una referencia al recordado “GuapaGate”

Pese a los intentos públicos por explicar la situación, como cuando el actor reconoció sentirse “patético” y avergonzado por la difusión de sus audios, la exposición constante no favoreció su estabilidad emocional. Castro admitió en entrevistas sentirse profundamente afectado y angustiado por la situación, señalando que la presión mediática y los memes que circularon en Internet lo impactaron de forma muy negativa. “Me mandan a la hoguera”, llegó a decir en uno de sus descargos, reflejando cómo la atención masiva sobre su vida íntima se convirtió en un peso difícil de manejar.

La separación con Siciliani terminó por consolidarse tras semanas de especulaciones. La propia actriz confirmó públicamente que estaba separada desde hace varias semanas, y explicó que uno de los aspectos que más le había molestado fue la exposición de detalles íntimos de su relación, más allá de la infidelidad en sí. Griselda precisó que siempre había intentado mantener la privacidad, pero que la situación había desbordado ese límite.

Frente a este cuadro de tensión y dolor, Castro tomó una decisión drástica por su bienestar: internarse por voluntad propia en un centro terapéutico para abordar su situación emocional y tomarse un tiempo fuera del foco mediático. Según los informes, eligió este camino tras reconocer que “no daba más” y que necesitaba ayuda para reordenar su vida en medio de un momento que definió como profundamente oscuro. Algunos allegados indicaron que su decisión respondió al impacto personal que le causó sentir que había “perdido al amor de su vida”.

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