En la televisión, donde cada movimiento puede detonar un escándalo, hay nombres que nunca pasan desapercibidos. Esta vez, el detrás de escena de Gran Hermano volvió a sacudir la farándula con versiones de contratos millonarios, negociaciones de último momento y una furia que no tardó en filtrarse.
Todo empezó con el ingreso de Andrea Del Boca al reality, una jugada que sorprendió tanto al público como al propio ambiente artístico. No era una participante más: su presencia elevó el perfil del programa y, según trascendió, llegó acompañada de condiciones especiales que la ubicaban por encima del resto. De hecho, su contrato habría sido cerrado casi sobre la hora y con un cachet “en la misma línea que las figuras principales”, lo que encendió las alarmas puertas adentro.

Pero lo que parecía un acuerdo cerrado, terminó dando un giro inesperado. En medio de versiones sobre problemas de salud y una situación delicada en su entorno familiar, la actriz habría renegociado su vínculo con el reality. Y ahí es donde estalló la polémica: no solo se habló de cifras aún más elevadas, sino también de exigencias que habrían generado malestar en la producción.
La actriz salió por problemas de presión y estomacales, pero en realidad habría salido a renegociar su contrato: “Cuánto pidió Andrea del Boda y se lo dieron. Por día: 1.735.000 pesos”, aseguró Nacho Rodríguez.
Desde el programa Lape Club Social, se hicieron eco de la información del periodista y sumaron: “Mil ciento dólares por días, estamos hablando de 30 lucas verde por mes”, dijo Lapegue sin filtros.
La cuenta es clara: si Andrea del Boca regresa a la casa, se llevaría $52.050.000 mensuales por su participación en Gran Hermano.
Quien podría ser el reemplazo
En caso que Andrea del Boca efectivamente no vuelva a la casa de Gran Hermano, su reemplazante podría ser Graciela Alfano, que ya tuvo diálogo con Telefe.

Pero lo llamativo es que es la archienemiga de Susana Giménez, figura del canal: “Si Levrino lleva a Graciela Alfano, traiciona a Susana. Si lo concreta, la traiciona. En lugar de la gente de Telefw, salgo a desmentirlo por Susana. Yo que Susana, armo un quilombo…”, analizó Nacho.
Así, lo que comenzó como una participación estelar terminó convirtiéndose en un verdadero campo de batalla televisivo, donde los números, los egos y las internas pesan tanto como el juego dentro de la casa. Entre versiones cruzadas, cifras millonarias y posibles reemplazos que prometen más escándalo, lo cierto es que Gran Hermano vuelve a demostrar que, a veces, el reality más explosivo no ocurre frente a cámara… sino en los pasillos donde se negocia el verdadero poder.

