Lo que durante meses circuló como un secreto a voces en los pasillos de la televisión finalmente estalló por los aires con nombres propios y detalles demoledores. Luego de que en mayo de 2025 se encendieran las primeras alarmas sobre una fuerte crisis entre Lourdes Sánchez y Pablo “el Chato” Prada, en LAM (América TV) confirmaron la ruptura definitiva de la pareja y sacaron a la luz la trama secreta de una infidelidad que terminó dinamitando más de una década de relación.
Según reveló Ángel de Brito al aire, el histórico productor televisivo descubrió recientemente que la bailarina mantenía un romance paralelo con Francisco Liotta Hernández, un joven de apenas 27 años (29 años menor que el Chato).

“Hace un par de meses”: el doloroso descubrimiento del Chato Prada
De acuerdo con lo expuesto en el ciclo de espectáculos, la relación clandestina llevaba ya varias semanas desarrollándose a espaldas del productor:
- El destape del romance: “Y acá está, hace un par de meses que está saliendo con él, lo descubrió ahora hace un tiempito”, explicó De Brito sobre la forma en que Prada confirmó sus sospechas y decidió ponerle punto final a la convivencia.
- El perfil del nuevo vínculo: Con apenas 27 años, Liotta Hernández irrumpió en la vida de la correntina en medio del desgaste de su pareja formal, consolidando una relación que terminó saliendo a la luz pública de la peor manera.
El polémico antecedente en Tulum: boda maya y un amante despechado
Este nuevo escándalo no tardó en reflotar el antecedente más oscuro y reservado de la bailarina, detallado oportunamente por la periodista Fernanda Iglesias en Puro Show, respecto a un affaire ocurrido durante un viaje laboral al Caribe mexicano:
“A Lourdes la contrata un señor para hacer publicidad de unos hoteles y de unas inversiones en Tulum, México. Ella va, pero se enamora de uno de los dueños, del hotel Umi Tulum, llamado Ramón Vegas. Él también se enamora de ella y deja a la novia que tenía en ese momento para irse con Lourdes”, relató en su momento la panelista.
La intensidad de aquella aventura llegó a límites impensados: “Tan fuerte se enamoran que él le propone hacer una boda maya en una playa paradisíaca de Tulum el 27 de abril de 2024”. Sin embargo, la aventura concluyó abruptamente y el empresario mexicano quedó dolido y al margen: “Me dijo: ‘No puedo perder más tiempo con esto, saquen lo que quieran, a mí no me importa. Que siga feliz con su familia’. Estaba despechado y sospechaba que ella misma había filtrado la data”.





