En medio de la guerra fría que se desató entre Tini Stoessel y Emilia Mernes, un rumor venenoso empezó a correr con fuerza por los pasillos de la farándula: la ex Rombai le habría mandado mensajes comprometedores a un jugador casado de la Selección Argentina.
Las redes sociales y los programas de chimentos no tardaron en apuntar sus cañones hacia Leandro Paredes, pero fue su propia esposa, Camila Galante, quien agarró el toro por las astas.
Lejos de esquivar el bulto, la empresaria desmintió categóricamente la infidelidad de su marido, pero con una frase letal terminó confirmando lo peor: los chats existen, pero el destinatario es otro campeón del mundo.
“Yo no perdoné nada”: la desmentida de Camila Galante que encendió otra mecha
Harta de que el nombre del mediocampista de la Scaloneta esté siempre en el ojo de la tormenta cada vez que hay un conflicto de este tipo, Galante le contestó por privado a la periodista Paula Varela y fue directo al hueso para limpiar a su familia.
Sin dar demasiadas vueltas, la esposa del futbolista fue lapidaria. “Hola Pau. No es verdad. Yo no perdoné nada porque no es a Leandro a quien le escribió”, sentenció Camila, derribando el mito de que ella había descubierto los mensajes y lo había disculpado en privado.
Además de desligar a Paredes del conflicto, la influencer cerró su descargo con un claro tono de fastidio por las constantes especulaciones mediáticas que sufren: “Ni idea por qué siempre lo involucran a él. Estaría bueno que alguna vez le pregunten a Lean”.
Acá está el verdadero jugo de la declaración. Al afirmar tajantemente que “no es a Leandro a quien le escribió”, Galante dejó en claro que la información original sobre la existencia de esos mensajes privados es completamente real, tirándole la pelota (y el tremendo problema) al resto del plantel.
Las miradas apuntan a De Paul y el “boicot” de las botineras
Con Leandro Paredes oficialmente fuera de la lista de sospechosos gracias a la firme defensa de su mujer, el internismo dentro de la Selección y el mundo del pop tomó una nueva y escandalosa dirección.
Tras las palabras de Camila, los cañones del periodismo de espectáculos apuntaron rápidamente hacia Rodrigo De Paul. La deducción en los paneles de TV es simple: si Tini (ex pareja del Motorcito) dejó de seguir repentinamente a Emilia en redes, todo indica que él habría sido el receptor de esos famosos chats.
La filtración de esta actitud por parte de la cantante de La_Original.mp3 habría sido el detonante definitivo para que el grupo de mujeres de la Selección le hiciera la cruz en bloque. Al enterarse de la movida, las esposas se habrían solidarizado con la pareja afectada, aislándola de su círculo íntimo en las famosas fiestas privadas.
Todo este culebrón de vestuario es el telón de fondo que explicaría la sorpresiva e histórica enemistad pública entre Emilia, Tini Stoessel y hasta María Becerra, convirtiendo un simple chat de Instagram en un verdadero conflicto de Estado para la música urbana.

