Cada Semana Santa, mientras las vidrieras se llenan de chocolate y los clásicos huevos de Pascua vuelven a tentar a todos, hay un recuerdo que resurge con fuerza en la memoria colectiva: el día en que un huevo gigante terminó estrellado contra el piso en plena televisión. Un momento tan inesperado como inolvidable, que con el tiempo se convirtió en un verdadero “retro” de estas fechas.
Todo ocurrió durante un móvil en vivo de C5N, cuando el periodista Mariano Beristain visitaba una panadería para mostrar una de sus creaciones estrella: un huevo de chocolate gigante, valuado en 3500 pesos y relleno de confites. La idea era simple, pero el desenlace fue completamente inesperado.

En medio de la transmisión, el cronista levantó el enorme huevo —que pesaba alrededor de 16 kilos— y lo sostuvo apenas unos segundos. Fue entonces cuando ocurrió el blooper: el chocolate se le resbaló de las manos y cayó al piso, rompiéndose en mil pedazos ante la sorpresa de todos. Lo que debía ser una demostración terminó convirtiéndose en uno de los momentos más virales de la televisión argentina.
Entre risas, miradas incómodas de las empleadas y la reacción inmediata del equipo, Beristain intentó salir del paso incluso probando algunos restos del huevo. Sin embargo, en redes sociales se desató el debate que todavía hoy se recuerda: ¿se le cayó o lo tiró? La escena se transformó en meme y cada año vuelve a circular cuando se acercan las Pascuas.
Final feliz
Lejos de perjudicar al negocio, el episodio terminó siendo una inesperada vidriera. La panadería ganó notoriedad y reforzó su identidad como especialista en huevos de Pascua “de autor”, con tamaños que van desde pequeñas piezas de 30 gramos hasta gigantes que pueden superar los 40 kilos y medir más de un metro.
Con el paso del tiempo, aquel accidente quedó inmortalizado como una postal típica de estas fechas. Porque así como vuelven los sabores tradicionales, también regresan esas historias que mezclan humor, sorpresa y un toque de caos en vivo. Y entre huevos de chocolate y recuerdos compartidos, ese blooper ya es parte del folclore no oficial de cada Semana Santa.

