El inmenso dolor de la familia Yankelevich vuelve a estar en el centro de la atención mediática, pero esta vez con la mirada puesta estrictamente en los tribunales internacionales.
A ocho meses del devastador accidente náutico en Miami que le costó la vida a la pequeña Mila (de 7 años) y a otras dos menores, la Justicia de Estados Unidos avanzó con firmeza.
El capitán del remolcador que embistió al velero fue imputado formalmente, y los detalles que arrojó la investigación sobre su accionar al mando de la embarcación generaron muchísima indignación. Con pruebas tecnológicas y peritajes en su contra, el acusado se enfrenta a un duro proceso judicial.
Negligencia fatal: las pruebas que hunden al capitán en Miami
La investigación llevada a cabo por la Guardia Costera estadounidense y los fiscales federales determinó que la tragedia en la Bahía de Biscayne no fue un simple accidente imprevisible, sino el resultado de una gravísima cadena de irresponsabilidades.
La Justicia imputó formalmente por “homicidio involuntario marítimo” a Yusiel López Insúa, un hombre de 46 años que estaba al mando del remolcador que empujaba la pesada barcaza aquel fatídico día de julio de 2025.
El dato más comprometedor y que desató la furia de los investigadores surgió del análisis forense del teléfono del capitán. Los peritajes confirmaron que el dispositivo registró actividad justo en los instantes previos y durante el impacto, demostrando una distracción fatal mientras el velero del campamento infantil se encontraba a la deriva y sin viento en su trayectoria.
Además del uso del celular, los fiscales remarcaron que el acusado operaba la enorme embarcación con la visibilidad reducida por los propios materiales que transportaba. Para agravar la situación, se constató que no había ningún vigía en la cubierta, una medida de seguridad obligatoria y elemental que hubiera evitado el choque.
El peso de la ley: la posible pena y la postura de la familia
Con las pruebas sobre la mesa, la situación procesal de López Insúa es sumamente delicada, marcando un punto de inflexión en la causa que conmocionó a la Argentina y a la comunidad de Florida.
Según lo informado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, si el capitán es hallado culpable de los cargos de homicidio involuntario y negligencia criminal, podría enfrentarse a una pena máxima de hasta 10 años de prisión efectiva en una cárcel federal.
La fiscalía sostiene una postura implacable contra el acusado, argumentando que la pérdida de las tres vidas infantiles fue un hecho ciento por ciento evitable si se hubieran respetado los protocolos básicos de navegación comercial.
Mientras el proceso judicial avanza de manera firme en los tribunales norteamericanos, la familia de la menor (su papá Tomás Yankelevich y sus abuelos, Cris Morena y Gustavo Yankelevich) mantiene una postura de absoluto perfil bajo, refugiándose en su círculo íntimo y esperando en silencio que la Justicia actúe con todo el rigor de la ley.

