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Cuentas cruzadas y una casa vacía: el lapidario descargo de la denunciante de Santi Maratea tras la polémica en PH

Por Redacción Chisme
Tras el escandaloso cruce en PH, Podemos Hablar, Natalí Rodríguez rompió el silencio y volvió a exigir una rendición de cuentas por los fondos destinados al refugio de animales.
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El escándalo mediático y judicial en torno a las colectas solidarias organizadas por Santiago Maratea sumó un nuevo y explosivo capítulo que vuelve a poner bajo la lupa la administración de los fondos. Tras el fuerte cruce televisivo protagonizado por el influencer y la periodista China Ansa en la pantalla de Telefe, Natalí Rodríguez, la principal denunciante del caso, rompió el silencio en los medios para reflotar los severos cuestionamientos sobre el destino del dinero destinado a la reconstrucción de “El Refugio de Eli”, ubicado en la localidad bonaerense de Adrogué.

En diálogo con los medios, la impulsora de la demanda explicó detalladamente cómo se gestó su intervención y cuáles fueron los motivos que la empujaron a llevar el conflicto a la órbita pública y legal. “Llego a esto a pedido de la gente que donó para esta colecta porque no tenía respuestas desde hacía años“, sostuvo Rodríguez, al tiempo que detalló que la exigencia de una rendición de cuentas clara surgió al notar una flagrante contradicción entre los montos multimillonarios que se juntaron y la realidad que se percibe en el predio. Según su testimonio, se realizaron dos colectas específicas para el refugio, pero el objetivo prometido nunca se vio reflejado en las estructuras levantadas para los animales y la familia afectada.

Las graves fallas en la construcción, el manejo del dinero y las cuentas cruzadas

Profundizando en las irregularidades edilicias y financieras, la denunciante apuntó directamente contra la administración del dinero, señalando que las cifras manejadas no se condicen con lo edificado. De acuerdo con sus declaraciones, las sumas totales rondaron los 80 mil dólares, un presupuesto sumamente elevado para el resultado final obtenido. “Le entregaron una casa vacía, sin muebles ni nada; Maratea mostró que, con la segunda colecta, le compraron un horno eléctrico a Eli, pero nunca llegó“, disparó con dureza, exponiendo además que la vivienda presenta fallas estructurales graves frente a los temporales debido a que no se contempló la colocación de un techo de loza pese a los fuertes vientos de la zona.

En la misma línea, Rodríguez puso el foco en la opacidad con la que se manejaron los depósitos bancarios durante las colectas. Según reveló al aire, los dueños del refugio jamás tuvieron el control directo del dinero recaudado: “Eli y su marido nunca tuvieron en sus manos el dinero que se juntó. La plata estaba en la cuenta de una persona que ni siquiera era familiar de Eli y la segunda colecta estaba en la cuenta de una persona en Córdoba, que era la mamá de una nena para la que se estaba haciendo otra colecta“. Asimismo, deslindó de responsabilidades a empresas constructoras ajenas al entorno del influencer, ratificando que el proyecto fue coordinado minuciosamente por el propio equipo de trabajo de Maratea y su socia, Jessica Jalife, quienes contrataron a los profesionales y administraron los presupuestos.

La mediación fallida, la ampliación de la denuncia y el difícil camino judicial

Lejos de vislumbrarse una solución pacífica entre las partes, el conflicto legal atraviesa un momento de máxima tensión tras una serie de instancias de mediación por daños y perjuicios que concluyeron sin resultados favorables. La denunciante remarcó que, a pesar de haber ampliado formalmente la presentación judicial el mes pasado, las respuestas formales por parte del entorno del influencer continúan brillando por su ausencia.

Para cerrar, Rodríguez cuestionó la postura evasiva adoptada por el creador de contenidos frente a los reclamos sistemáticos de los colaboradores y donantes. Con un claro tono de advertencia sobre la complejidad de enfrentar al influencer en los estrados judiciales, la denunciante sentenció que la construcción actual dista abismalmente de valer los 80 mil dólares recaudados, dejando en claro que “no son tan fáciles las cosas con Maratea” y que continuará exigiendo transparencia hasta obtener una rendición de cuentas definitiva.

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