El paso de Andrea del Boca por la casa de Gran Hermano no solo sacudió el rating, sino que desenterró uno de los conflictos familiares más oscuros y mediáticos de la farándula argentina. Hastiado del silencio y de las acusaciones del pasado, Ricardo Biasotti reapareció públicamente en la histórica mesa de La noche de Mirtha (conducida por Juana Viale) para dar su versión de los hechos.
Sin filtros, el empresario relató cómo fue el tenso y último encuentro con su hija Anna Chiara, reveló el insólito operativo de seguridad que le montaron y le dejó un mensaje implacable mirando a cámara.
🎥 Ricardo Biasotti con Juana Viale en @eltreceoficial: “Yo quería ser un padre presente” ✍️ #Chisme 👀 #Mesaza 📺 pic.twitter.com/mQOx5AV6UF
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El reencuentro de los 14 años: abogados, custodios y un café bajo presión
El vínculo entre Biasotti y su hija está roto hace más de una década y media, pero el empresario decidió sentarse en la pantalla de El Trece para exponer las trabas que, según él, le puso el entorno de la actriz a lo largo de todos estos años.
- El origen del quiebre: la relación se cortó de raíz en la infancia. “Yo dejé de ver a Anna cuando tenía 9 años y nunca más me pude poner en contacto. Llamaba y no me respondían, me bloquearon”, disparó sin anestesia, responsabilizando directamente a la familia materna por el alejamiento.
- El insólito último contacto: la única vez que volvieron a cruzarse fue cinco años después, y por una estricta necesidad legal. Cuando Anna cumplió 14, la producción de una novela necesitaba la firma del padre para que la menor pudiera trabajar.
- Condición innegociable: Biasotti aprovechó esa urgencia burocrática para forzar un acercamiento: “Puse como condición tomar un café con mi hija y hablarlo personalmente”. Sin embargo, el momento íntimo que esperaba se transformó en una escena de película policial: “Ahí la vi. Alrededor estaban los abogados, la tía y los custodios”, relató, dejando en claro la hostilidad del entorno de los del Boca.
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El factor Gran Hermano y la defensa ante la condena social
La gran pregunta que flotaba en la mesaza era por qué decidió romper el silencio justo ahora, tras tantos años de mantener un perfil bajísimo frente a las duras acusaciones de abuso y maltrato que enfrentó en los Tribunales (y de las cuales fue sobreseído).
- El detonante mediático: Biasotti no dudó en señalar que la altísima exposición de su expareja en el reality de Telefe fue el límite. “La realidad es que yo nunca hablé y siempre la cuidé. De repente, Andrea entra en Gran Hermano y todo estalló de nuevo”, explicó.
- Limpiar su nombre: al ver que los teléfonos volvían a sonar y su imagen volvía a estar en tela de juicio, decidió tomar el toro por las astas. “Decidí que quería aclarar la verdad porque quedó la sensación de que yo era culpable”, sentenció el empresario, buscando sepultar la “condena social” que lo persiguió.
🎥 Ricardo Biasotti con Juana Viale en @eltreceoficial: “Anna es mi hija y la voy a querer toda la vida” ✍️ #Chisme 👀 #Mesaza 📺 pic.twitter.com/nSfflAWQge
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“Tiene mis genes”: el contundente ultimátum a su hija
El momento de mayor tensión de la noche se dio cuando le consultaron si, a pesar de todo el agua que pasó bajo el puente, aún guarda esperanzas de recomponer el lazo con la joven. Lejos de esquivar el bulto, Biasotti miró a cámara y le envió un mensaje directo, mezclando emoción con un pase de factura por el cambio de apellido.
- La pelota, del otro lado: “Por supuesto que me gustaría. Este es el mensaje que yo le paso a Anna: ella es una mujer, y es su derecho y decisión reencontrarse con su padre o no”, aseguró, remarcando que mantiene “el corazón abierto” para un futuro diálogo.
- El dardo por el apellido: para cerrar su descargo, Biasotti dejó una frase lapidaria referida a la decisión de la joven de borrarse legalmente su apellido paterno para usar únicamente el “del Boca”. “Es mi hija, la voy a querer toda mi vida. No importa que se saque mi apellido; el nombre que yo le puse sigue siendo mío porque tiene parte de mis genes”, remató, dejando en claro que el vínculo de sangre es imborrable, más allá de cualquier papel.


