La noticia paralizó por completo al mundo de la televisión y la radio. Luego de una larga y silenciosa lucha contra una dura enfermedad, falleció a los 85 años Ernesto Cherquis Bialo, uno de los referentes máximos del periodismo deportivo argentino. Su partida deja un vacío imposible de llenar y desató una ola de desgarradores homenajes por parte de las figuras más importantes de la comunicación.
Una pluma de oro, de Muhammad Ali a la AFA
Hablar de Cherquis Bialo es repasar la historia grande del deporte mundial. Durante su inmensa trayectoria, tuvo el privilegio de cubrir 144 títulos mundiales de boxeo, además de múltiples Juegos Olímpicos y Copas del Mundo. Su pluma y su micrófono llegaron a lo más alto al entrevistar a mitos vivientes como Muhammad Ali, Pelé y Diego Armando Maradona.
Su inconfundible estilo brilló en éxitos radiales como La Oral Deportiva y en clásicos de la televisión como Tribuna Caliente y Telefe Noticias. Su peso en el ambiente era tan grande que entre 2008 y 2016 ocupó el cargo de director de Medios y Comunicación de la AFA, siendo la voz oficial de Julio Grondona. Como broche de oro a una vida dedicada a la información, en 2024 fue nominado al Salón de la Fama del boxeo internacional.
“Estaba sedado“: la emotiva despedida de sus alumnos y colegas
Apenas se confirmó la triste noticia, las redes sociales se inundaron de mensajes de quienes tuvieron el honor de trabajar a su lado. Uno de los relatos más conmovedores fue el de Pablo Ladaga, quien logró verlo en sus últimos momentos: «A la mañana tuve la posibilidad de venir a despedirlo, estaba sedado, con oxígeno. La doctora nos dijo que nos iba a escuchar», confesó quebrado por la pérdida de su «maestro».
Las anécdotas reflejaron la complejidad y grandeza del periodista. Martín Liberman, fiel a su estilo directo, reconoció que al principio se llevaban mal, pero que terminaron forjando un gran vínculo basado en la admiración. Por su parte, Nacho Prieto reveló cómo Cherquis le cambió la vida a los 19 años al enviarlo a cubrir la tragedia de LAPA, transformándolo para siempre. Gustavo Sylvestre, Walter Safarián, Leonardo Gentilli y Augusto César se sumaron al adiós masivo, coincidiendo todos en una misma definición: se apagó «una mente brillante».

