El conflicto más oscuro y mediático de la farándula argentina suma un nuevo y tenso capítulo. Cuando parecía que las aguas se habían calmado tras la resolución judicial, una serie de apariciones televisivas volvieron a encender la mecha.
Ahora, a través de su abogado Juan Pablo Fioribello, Anna del Boca decidió ponerle un freno definitivo a su padre, Ricardo Biasotti, con una advertencia pública que promete destapar los peores secretos del pasado si el empresario no guarda silencio.
El tour mediático de la furia: el “padre bueno” que detonó todo
En las últimas semanas, Ricardo Biasotti sorprendió al reaparecer en la pantalla chica con un discurso completamente renovado. Sin embargo, su intento de limpiar su imagen pública terminó siendo el detonante de un nuevo escándalo.
- Discurso pacificador: durante sus entrevistas, el empresario buscó instalarse como un hombre sin rencores, asegurando que la reconstrucción del vínculo depende de su hija y rematando con un cinismo que enfureció al entorno: “Es mi hija y siempre la voy a amar”.
- Provocación directa: lejos de generar empatía, en el seno de la familia del Boca estas declaraciones fueron tomadas como una mojada de oreja inaceptable luego de todo el sufrimiento atravesado durante los últimos años.
El mensaje letal: “Va a contar las barbaridades que sufrió”
La paciencia se agotó y el contragolpe no tardó en llegar. El mediático abogado Juan Pablo Fioribello eligió el aire de La Mañana con Moria para oficiar de vocero y lanzarle un misil directo a la línea de flotación de Biasotti.
- El ultimátum de Anna: Fioribello que por cada aparición pública de Biasotti haciéndose la víctima, ella irá a los medios a contar detalladamente su calvario.
- Derecho a réplica: el letrado se atajó de las críticas y aclaró que esto no es una extorsión, sino el legítimo derecho de una joven que ya no está dispuesta a permitir que manipulen su historia y cuestionen su palabra ante la opinión pública.
La letra chica del fallo y la furia por la “ marioneta”
El trasfondo de esta tensión sigue siendo la gravísima denuncia penal por abuso. En este contexto, Fioribello aprovechó el micrófono para destruir la narrativa de inocencia absoluta que intenta vender el empresario tras el cierre de la causa.
- No fue absuelto: el abogado fue técnico pero letal al remarcar la diferencia judicial: Biasotti no fue declarado inocente (absuelto), sino que fue “sobreseído” porque la Justicia consideró que no había pruebas suficientes para condenarlo.
- El enojo por los recuerdos: el punto de mayor dolor para Anna es la teoría de los “recuerdos implantados” que usó la defensa de su padre. Fioribello destrozó esta idea, asegurando que tratar a la víctima como si fuera una persona manipulable o una simple «marioneta» de su madre es una falta de respeto imperdonable.


