En el marco de la causa por las “Propo Fest”, el médico anestesista Hernán Boveri decidió no declarar durante la indagatoria, pero sí presentar un escrito ante la Justicia. En ese documento, sostuvo que las acusaciones que pesan sobre él “nacen de rumores y carecen de pruebas directas”, dio algunas explicaciones y aclaró qué lo une a Delfina “Fini” Lanusse.
Boveri está imputado por administración fraudulenta. En su defensa, subrayó que quienes realizaron las denuncias “no presenciaron ningún hecho relacionado con el delito” y cuestionó la falta de precisión de los cargos en su contra.
“No está determinado exactamente cuál es la conducta concreta que se me atribuye, esto es, cuáles son los acontecimientos históricos con detalle de la fecha, el lugar y el modo en el que habría participado en la comisión de un delito”, declaró.
Luego, el profesional también repasó su trayectoria y aseguró que nunca tuvo conflictos con ninguna institución en la que trabajó. “Jamás enfrenté un cuestionamiento ético ni disciplinario de ningún tipo. Mi carrera es intachable”, afirmó.

Delfina “Fini“ Lanusse, la residente del Hospital Italiano que trabajaba en el equipo de Hernán Boveri.
El vínculo con Delfina “Fini” Lanusse
En su presentación, Boveri también se refirió a la relación que lo une a Delfina “Fini” Lanusse, otra de las imputadas en la causa. Explicó que ambos se conocieron en el ámbito laboral y que mantuvieron una relación sentimental consensuada. Describió el vínculo como una relación discreta, sostenida por un “sentimiento de cariño mutuo”.
Las jeringas halladas en el allanamiento
Uno de los puntos más sensibles de la investigación fue el hallazgo de jeringas en el domicilio del anestesista durante un allanamiento judicial. Boveri ofreció una explicación concreta: las había comprado para suministrarle medicamentos a su perro, que atravesaba un tratamiento oncológico y murió durante el transcurso del proceso.
Sobre los faltantes en el Hospital Italiano
Frente a las acusaciones sobre un presunto desvío de fármacos, en particular de propofol, Boveri señaló que la propia institución donde trabaja certificó que no hubo irregularidades. Según detalló, el Hospital Italiano confirmó que “no se verificó ningún faltante de este medicamento”.
El anestesista además describió el riguroso mecanismo de control que rodea la dispensación de ese tipo de sustancias: “El circuito de aplicación supone la intervención sucesiva y concurrente de múltiples actores y mecanismos de control: el servicio de farmacia, el personal técnico de anestesia, los médicos anestesiólogos, los sistemas de registración y las instancias de devolución y descarte. No es viable que un profesional sustraiga medicamentos sin que sea detectado”.


