Hernán Drago se convirtió en uno de los modelos con mayor proyección de la televisión argentina. Lejos de las pasarelas, también se animó a ocupar el rol de jurado y panelista en programas como “Bienvenidos a Bordo” y “Bienvenidos a Ganar”, donde su popularidad creció de manera exponencial… y donde, claro, empezaron a llegarle propuestas de todo tipo.
Fue justamente gracias a esa exposición que el modelo recibió algunas ofertas tan insólitas como inolvidables, esas que hoy recuerda con humor. Durante una de sus participaciones en “Bienvenidos a Bordo”, Drago sorprendió al contar una anécdota desopilante en un mano a mano con Guido Kaczka.

Según relató, su WhatsApp explotaba todos los días: propuestas laborales, mensajes de cariño y pedidos de saludos personalizados. Pero hubo uno en particular que se llevó todos los premios.
“Un día entra: ‘Hernán, en casa te amamos. Mi mujer te ama una locura. Yo soy muy celoso, pero mirá lo que voy a hacer por ella…’”, comenzó, ya anticipando el remate.
La propuesta no tardó en llegar: “Si le mandás un beso, yo tengo una carnicería y te mando una docena de chorizos de regalo”.
La reacción en el estudio no se hizo esperar. “¿Vos mandaste el saludo y yo no me enteré?”, le preguntó Guido, entre risas. Y Drago, sin filtro, respondió con una frase que ya es candidata a quedar en el recuerdo: “¡Sabés el asadito que me mandé!”.
Entre risas, además, se justificó: “He hecho saludos gratis…”, dando a entender que, en este caso, el intercambio valía totalmente la pena.
El final fue digno de comedia: Hernán Drago cumplió, mandó el video, hizo feliz a la mujer del carnicero… y él se ganó un buen asado. Negocio redondo: todos contentos.

