Juana Repetto volvió a utilizar sus plataformas digitales para romper con la romantización del posparto y mostrar la maternidad desde su lado más vulnerable. A casi un mes del nacimiento de Timoteo, su tercer hijo, la actriz subió una fotografía en primer plano exhibiendo la marca que le dejó la intervención quirúrgica en su abdomen.
Lejos de las postales perfectas que abundan en internet, acompañó la cruda imagen con una profunda reflexión sobre la autoaceptación, la presión estética y la difícil relación que mantiene con su figura durante el puerperio.
“El templo de mis tres hijos”: gratitud, miedos y una carta de amor propio
El proceso de recuperar la rutina luego de dar a luz trajo consigo un torbellino de emociones para la influencer. En su reciente publicación de Instagram, decidió sincerarse frente a sus casi dos millones de seguidores.
La hija de Reina Reech definió a su organismo como un verdadero santuario. “Gracias cuerpecito por haber sido el templo de mis tres hijos, gracias por haberles dado absolutamente todo lo que necesitaban durante su gestación”, escribió visiblemente emocionada.
A pesar del agradecimiento por haber podido gestar, reconoció lo duro que es asimilar la transformación física. “Toda una vida luchando contra el espejo y lamentablemente contra una sociedad que espera de nuestros cuerpos algo que algunas pocas consiguen saludablemente”, sentenció.
Aunque la foto central expone el tajo de la operación, Juana aclaró que esa es la menor de sus preocupaciones en este momento, admitiendo que lo que realmente le cuesta es aceptar su nueva silueta en general.
El hartazgo frente a los haters y la frustración a la hora de vestirse
Este sentido posteo llega apenas unos días después de que la actriz estallara de furia contra las agresiones gratuitas que recibe a diario. A través de sus historias, había denunciado el maltrato de varias usuarias que, sabiendo perfectamente que acaba de parir, le envían mensajes destructivos opinando sobre su peso.
Esa presión externa se suma a su propia frustración cotidiana. Repetto confesó, con una mezcla de enojo y honestidad, que se siente abrumada cada vez que abre su placard porque la ropa previa al embarazo no le queda bien. Frente a las críticas burlescas por usar siempre los mismos vestidos sueltos, fue categórica y sin filtros: “No me entra otra cosa. No es que subí de peso solo la panza, engordé un montón”. A pesar de este mal trago, aseguró que ya consultó con su obstetra y obtuvo el alta médica para empezar a caminar y retomar lentamente su actividad física.






