Las llamadas jubilaciones de privilegio volvieron al centro del debate después de conocerse que Adolfo Rodríguez Saá percibió en julio de 2026 un haber bruto de $23.999.253,02 por su paso por la Presidencia de la Nación.
El dato genera impacto por la brevedad de aquel mandato: el dirigente puntano asumió el 23 de diciembre de 2001 y renunció el día 30, en plena crisis institucional. Aunque estuvo solamente siete días en la Casa Rosada, la legislación vigente no exige un período mínimo en el cargo para acceder a la asignación vitalicia presidencial.
Cuánto gasta el Estado en las jubilaciones de privilegio
De acuerdo con información de ANSES obtenida por el periodista de Clarín Bernardo Vázquez mediante un pedido de Acceso a la Información Pública, durante julio el Estado desembolsó $203.835.765,06 brutos para pagar 11 asignaciones vitalicias.
Rodríguez Saá aparece tercero entre los beneficiarios con mayores ingresos, detrás de Alberto Fernández, que cobró $26.092.447,56, y Mauricio Macri, con $25.043.153,46.
Quiénes cobran las asignaciones vitalicias más altas
La nómina correspondiente a julio de 2026 quedó encabezada de la siguiente manera:
- Alberto Fernández: $26.092.447,56
- Mauricio Macri: $25.043.153,46
- Adolfo Rodríguez Saá: $23.999.253,02
- Zulema Yoma: $20.618.733,63
- Gabriela Michetti: $18.192.138,24
- Julio Cobos: $17.999.446,65
- Inés Pertiné: $17.561.990,73
- Beatriz Nelly Andrés: $16.214.248,39
- María Estela Martínez de Perón: $12.936.493,68
- Amalia Carmen Guido: $12.691.238,04
- Daniel Scioli: $12.486.621,66
Las cifras son brutas, por lo que no representan necesariamente el dinero final depositado después de descuentos. Según la información difundida, Macri dona su asignación y un 30% del haber de Alberto Fernández se destina a la cuota alimentaria de su hijo Francisco.
Por qué Rodríguez Saá puede cobrar por haber gobernado siete días
La Ley 24.018 establece asignaciones mensuales vitalicias para presidentes, vicepresidentes y jueces de la Corte Suprema después del cese de sus funciones.
Para los expresidentes, el monto equivale a la remuneración correspondiente a los jueces del máximo tribunal. Los exvicepresidentes reciben tres cuartas partes de esa suma. La norma no fija para los mandatarios una duración mínima en el cargo, a diferencia de los jueces de la Corte, a quienes exige cuatro años de ejercicio.
Por ese motivo, los siete días que Rodríguez Saá permaneció en la Presidencia fueron suficientes para que quedara alcanzado por el régimen.
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Qué diferencia existe con una jubilación común
Técnicamente, el beneficio de los expresidentes y exvicepresidentes es una asignación mensual vitalicia, no una jubilación ordinaria basada en años de aportes.
La Ley 24.018 también determina que su percepción es incompatible con otra jubilación, pensión o prestación nacional, provincial o municipal. Además, exige que el beneficiario esté domiciliado en la Argentina y establece que el gasto se financia con Rentas Generales.
En caso de fallecimiento, el derecho puede extenderse al cónyuge y a determinados hijos. La pensión derivada equivale al 75% del monto previsto para el titular.
La enorme brecha con la jubilación mínima
Una jubilación mínima, sumado el bono de $70.000, rondaba en el período analizado los $498.000 mensuales.
Así, los casi $24 millones brutos de Rodríguez Saá equivalen aproximadamente a 48 jubilaciones mínimas. El haber de Alberto Fernández, en tanto, representa más de 52 ingresos mínimos.
La lista no incluyó a Cristina Kirchner, cuya pensión derivada de Néstor Kirchner fue restablecida mediante una medida cautelar. Su situación continúa atravesada por una disputa judicial y administrativa.

