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La confesión de Liz Solari: «Vi a Jesucristo sentado en mi mesa»

Por Redacción Chisme
En una entrevista, la modelo contando un episodio traumático que vivió hace más de una década y como cambió la percepción de la vida.

Leonardo Verhagen, falleció en los brazos de Liz Solari en el 2010 en Rosario. Este hecho marcó un antes y después en la vida de la modelo. La perdida de su novio desencadenó una serie de experiencias espirituales, que según su propio testimonio cambiaron la percepción de ver el mundo.

En una entrevista para Youtube por Eco News Talks, una plataforma principalmente dedicada a la temática socioambiental, la activista relató como el fallecimiento de su pareja y la aparición de Jesucristo la llevaron a un cambio interior profundo.

La tragedia por la partida del joven a los 28 años sumió a Liz Solari en una etapa de duelo marcada por la confusión. Tras la perdida de su pareja, la modelo comenzó a experimentar distintos sucesos ligados a la espiritualidad que no tenían explicación previa. «Cuando la muerte llegó, yo fui testigo de algo extraordinario. Presencié su alma dejar su cuerpo y observé por primera vez al cuerpo como un envoltorio de esa vida. Así fue como entendí que la muerte no termina con la vida, que el alma es indestructible y que nuestro cuerpo es un instrumento para manifestarnos en esta dimensión. En medio de mi dolor y de mi confusión, cayó un velo y comencé a vivenciar experiencias psíquicas. Es decir, empecé a oír, a ver, a sentir manifestaciones del reino invisible del espíritu”, explicó la modelo.

Asimismo, remarcó que su pareja se manifestó en reiteradas oportunidades, demostrando que lejos de haberse ido, la acompañaba en cada paso. Luego de comenzar a meditar y hacer un cambio interno, la modelo sorprendió al contar como fue su encuentro con Jesucristo.

«Cuando llegué al living, giré y observé a Yeshua, a Jesucristo, sentado en mi mesa. El amor encarnado me miraba con una suave sonrisa y yo, no pudiendo salir de mi asombro, observaba su inconmensurable belleza y sus ojos que contienen todo el universo. El amor, la paz, la alegría, el poder que yo sentía al encontrarlo… No hay palabras para explicarlo”, detalló emocionada.

Liz Solari contó que luego de ese encuentro, la relación con Jesús se volvió consciente y cotidiana, guiándola a través de sus sueños, meditaciones y rezos.

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