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La estremecedora secuela que le quedó a Dibu Martínez por atajar con un dedo roto en el Mundial 2026

Por Federico Vargas
El arquero marplatense detalló la odisea de competir con el dedo anular de la mano derecha.
La estremecedora secuela que le quedó a Dibu Martínez por atajar con un dedo roto en el Mundial 2026

En una reveladora y cruda entrevista concedida a los periodistas Gastón y Esteban Edul, Emiliano “Dibu” Martínez abrió su corazón y sacó a la luz el calvario físico que debió ocultar durante el Mundial 2026. El arquero marplatense no solo detalló la odisea de competir con el dedo anular de la mano derecha quebrado en dos partes, sino que además mostró en cámara la impactante secuela que le impide cerrar el puño con normalidad.

“Había dicho que iba a terminar mi carrera sin cirugías y tuve dos en dos meses. Así es el fútbol”, arrancó reflexionando el arquero, quien recientemente debió someterse a una intervención con placa y cuatro tornillos en la mandíbula tras un durísimo golpe jugando para el Chelsea. Sin embargo, aclaró que aquel impacto no se compara con la pesadilla que transitó bajo los tres palos de la Selección Argentina: “De 1 a 10, lo del dedo me condicionó un 10. Apoyaba la mano y veía las estrellas. La mandíbula es un 1 de dolor comparado a lo que pasé en la mano”.

“Estaba agarrado con un hilito”: la lesión que casi lo deja afuera

El drama se desató tras ganar la Europa League, cuando los estudios por imágenes encendieron las máximas alarmas médicas en la antesala de la cita mundialista. “Lloré pensando que no llegaba al Mundial, creí que estaba afuera. Ahí Scaloni me mandó un mensaje de que me iba a bancar llegara o no. Decidimos no operarme y jugué con un yeso de plástico arriba del dedo todo vendado y me hicieron un guante especial”, dijo.

Con el hueso partido al medio, el guardameta jugaba al límite: “En la entrada en calor, cuando rezo, pedía por favor que no se me zafara. Si la pelota me pegaba un poquito en la punta, el dedo me explotaba completo. Al principio gritaba porque no podía meter el dedo en el guante; el primer día me lo cortaron”.

Pese al sacrificio, la factura física fue inmediata. Al finalizar la Copa del Mundo, una nueva placa constató que el dedo seguía dividido, lo que terminó frustrando su traspaso a la Vecchia Signora: “Decían que era imposible que atajara así. Chelsea me bancó en todo y estoy jugando así, aunque un día tendré que operarme”.

La secuela visible: el dedo desviado e inmóvil

En un video complementario grabado junto a los cronistas, el arquero extendió su mano derecha para evidenciar la deformidad ósea que le dejó la gesta deportiva:

“Este no lo puedo doblar bien… me quedó así, me va a quedar de por vida ya”, explicó Martínez mientras intentaba cerrar ambas manos y quedaba a la vista de todos que el anular permanece rígido, desviado hacia afuera y sin posibilidad de flexión completa hacia la palma.

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