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La historia de superación de Jerónimo Cuenca, participante de El juego empezó

Por Agus Rey
Uno de los jugadores del ciclo de América TV dialogó con Chisme sobre su trabajo de stripper en la noche, sus problemas de salud mental, y la importancia del deporte en su vida.

Jerónimo Cuenca forma parte del equipo verde del reality El juego empezó, conducido por Sergio Goycochea, Christian Sancho y Celeste Muriega los sábados a las 19 por América TV. Si bien son 13 episodios, los cuatro que ya salieron al aire tuvieron buena repercusión, sobre todo en las repeticiones de la madrugada. En este caso una de las historias más fuertes del concurso dialogó con Chisme de todo.

Chisme: – ¿Cómo fue la convocatoria para estar en El Juego empezó?

Jerónimo: – La convocatoria fue a través de un video. Luego fui a la preselección y quedé junto a 19 compañeros. Había mucha gente, luego quedamos los mejores 40 y después los elegidos. Fue divertido y llevadero ese proceso.

C: – ¿Qué relación formaron entre los participantes y los conductores?

J: – El grupo humano es excelente, yo me hablo con muchos de los chicos de los otros equipos. También con Sancho, Celeste y Goyco la mejor. El otro día me invitaron a un programa y estaba Celeste y grabamos un video juntos. Sancho es muy humilde, hablamos hasta por Whatsapp.

C: – ¿Siempre quisiste estar en un reality o te sorprendió la propuesta?

J: – Ni idea si quería estar en un reality, pero sí en otro momento de mi vida hice muchos castings. Este año cumplo 40 años y empecé a los 21 en el mundo artístico. La propuesta me sorprendió y me animé. Hace rato que no estaba en el mundo de la noche y de los shows. Entrené seis meses previos para el programa y me permití volver.

C: – En tu presentación hablaste de un episodio que tuviste de salud mental ¿Cómo crees que se están abordando esos temas en televisión?

J: – Sí, tal cual. A los 23 años tuve un brote psicótico con delirio místico donde abordaba distintas cuestiones como ataques de pánico, delirios, alucinaciones olfativas, etc. Un día estaba viendo el programa de Mirtha Legrand, y sentía que hablaban de mí y me iba a morir porque estaban todos de negro, esos delirios. Pero por suerte no me estigmatizaron ni a mi ni a nadie que lo vivió. Nadie está excepto que le pase, con una medicación como una patología del corazón se puede regular como la diabetes. Hay muchísimas terapias, todo lo que haga bien vale. Se puede salir adelante, sólo se necesita el poder de convicción.

C: – ¿Cómo lograste superarlo?

J: – A través de la actividad física. Desde chico siempre hice musculación y me interesó el gimnasio. A los 12 años me compré mi primer pesa de 5 kilos. La mayoría de mis problemáticas las canalicé así porque soy profesor de artes marciales y king boxing. Lo que más me gustó fue capoeira. Cuando estuve internado, lo que me salvó a mi más allá de la medicación fue ser quién soy, bailar capoeira, empecé a ser yo.

C: – ¿Cómo fue la internación?

J: – Yo sentía que no estaba para estar ahí, que había mucha gente muy mal, pero se ve que yo estaba mal en ese momento. Cuando me venía a ver el psiquiatra o la psicóloga me higienizaba, me peinaba, afeitaba, quería dar una buena imagen. Hasta que un día empecé a ser yo, hacía las cosas que me hacían bien, entre ellas hacer capoeira en el patio. Después de eso me dieron el alta y me sentí mucho mejor.

C: – ¿Qué te gustaría hacer post reality?

J: – Me encantaría meterme de lleno en la televisión y el modelaje. Quiero que crezca mi espacio físico, me dedico a entrenar gente como se ve en mis redes (@entrena.con.jero). Todo lo que venga será bienvenido, es una oportunidad única y estoy muy agradecido con todos, ya gané.

C: – También dijiste que fuiste stripper: ¿Qué es lo mejor y lo peor que tiene trabajar en la noche de Buenos Aires?

J: – Yo trabajé de lleno en la noche hace más de 15 años. Me atraía mucho eso, yo vine a los 21 años de La Plata al Gran Buenos Aires y el ambiente me deslumbró. Empecé a conocer muchas figuras, gustaba, iba a eventos, etc. Lo peor como en todos lados tenés de todo, pero no solo en la noche, en la vida en general.

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