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La historia sin filtro de Pablo Otero, el “Señor del Tabaco” que se casó con Andrea Ghidone y enfrentó una batalla millonaria con el fisco

Por Redacción Chisme
Las cautelares que impulsaron su empresa, el revés en la Corte Suprema y qué ocurrió con las denuncias por lavado y presuntos sobornos.
Pablo Otero

Pablo Otero, el empresario que se casó con Andrea Ghidone, es el accionista mayoritario de Tabacalera Sarandí y el hombre detrás de marcas de cigarrillos como Red Point, Master Red y Kiel. Conocido como el “Señor del Tabaco”, construyó un negocio de enorme escala y protagonizó una disputa tributaria que llegó hasta la Corte Suprema.

Su nombre volvió al centro de la escena por la fiesta de casamiento del sábado 24 de octubre, en la Costanera Norte porteña. Pero detrás de las imágenes con famosos hay una historia de expansión empresarial, enfrentamientos con competidores, acusaciones políticas y fallos judiciales con resultados diferentes.

Por qué le dicen “el Señor del Tabaco” y cómo quedó enfrentado con Milei

El apodo remite a su peso en la industria cigarrillera y ganó difusión nacional cuando Javier Milei lo utilizó en febrero de 2024, durante la pelea por el fracaso de la primera Ley Ómnibus.

El presidente cuestionó a sectores que, según denunció, ejercían presión sobre legisladores para defender sus negocios. Aunque en aquella publicación no identificó al empresario por su nombre, la referencia quedó asociada a Otero.

El conflicto tenía un eje concreto: los impuestos a los cigarrillos y las condiciones de competencia entre Tabacalera Sarandí y las grandes compañías del sector.

El negocio de los cigarrillos baratos que lo convirtió en un jugador de peso

La expansión de Sarandí se apoyó en marcas económicas que disputaron consumidores a las líneas más caras. La diferencia de precios cobró especial importancia con la pérdida del poder adquisitivo.

A ese escenario se sumó una ventaja tributaria: la empresa obtuvo medidas judiciales que suspendieron la aplicación del impuesto mínimo a sus productos.

Otero defendió ese camino como una respuesta a una norma que consideraba perjudicial para los fabricantes de cigarrillos baratos. Sus competidores cuestionaron que esas decisiones generaran condiciones desiguales

El empresario dejó la presidencia del directorio en 2025, aunque continuó como accionista mayoritario, según explicó entonces a El Cronista.

Qué se sabe de su fortuna 

Otero declaró que Tabacalera Sarandí tenía una facturación anual cercana a los US$800 millones, una cifra que permite dimensionar el negocio, pero que no equivale a su fortuna personal.

Su actividad trascendió el tabaco: estuvo vinculado al Grupo Madero Sur y al automovilismo. Sin embargo, atribuirle una fortuna personal exacta requeriría información patrimonial que no surge de esas cifras empresariales.

Otero Ghidone

El fallo de la Corte que golpeó el esquema tributario de Sarandí

El 14 de agosto de 2025, la Corte Suprema rechazó el planteo de inconstitucionalidad de Tabacalera Sarandí contra disposiciones de la Ley 27.430 que establecían el impuesto mínimo.

El tribunal concluyó que la compañía no había demostrado el perjuicio constitucional que alegaba y revocó la sentencia que la favorecía.

La cobertura de aquel fallo ubicó el reclamo fiscal por encima de US$1.000 millones. Ese monto fue presentado como una estimación del conflicto tributario: no como una tasación de su patrimonio ni como una condena penal.

Las denuncias por lavado y coimas también tuvieron archivos y sobreseimientos

ARCA denunció operaciones con distribuidores de supuesto perfil fiscal irregular. La presentación señaló ventas por más de $33.600 millones entre 2021 y 2023 y planteó que podían encubrir lavado de activos.

Otero rechazó esa hipótesis y sostuvo que las operaciones eran reales y estaban registradas. La denuncia fue desestimada; en mayo de 2026, Casación confirmó además el apartamiento de ARCA como querellante.

También hubo denuncias por presuntos sobornos vinculados con la discusión tabacalera. Esos expedientes terminaron en sobreseimientos y archivos.

Son resultados distintos del revés tributario ante la Corte. Esa diferencia es central para contar la historia del empresario que ahora comparte su vida con Ghidone: una disputa impositiva millonaria y acusaciones penales que no deben presentarse como delitos acreditados.

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