El escándalo de los anestésicos robados en la Ciudad de Buenos Aires acaba de sumar su capítulo más escabroso. En las últimas horas, la filtración de un revelador audio de WhatsApp destrozó el silencio institucional y expuso la verdadera interna del caso.
El material detalla la escalofriante logística implementada por los médicos para jugar al borde de la muerte en el corazón de Palermo y saca a la luz la figura de la colega que “entregó” a Delfina Lanusse ante las autoridades del Hospital Italiano.
Bombas de infusión y un “resucitador”: el escalofriante detrás de escena
El registro sonoro que ya analiza la Justicia porteña destruye la teoría de un simple consumo recreativo descontrolado y revela una ingeniería criminal detrás de las fiestas VIP. Lejos de la improvisación, el grupo aplicaba su estricto conocimiento clínico para administrar el propofol y el fentanilo sustraído de los quirófanos.
Las celebraciones clandestinas operaban bajo un sistema paramédico que hiela la sangre:
- Logística hospitalaria a domicilio: en pleno departamento, los asistentes se conectaban a bombas de infusión continua, garantizando un goteo químico exacto directo al torrente sanguíneo.
- Al borde del colapso: el objetivo máximo de las reuniones era alcanzar una sedación tan profunda que los llevaba directamente a la apnea, paralizando temporalmente sus propios sistemas respiratorios.
- El salvador designado: la ruleta rusa incluía un protocolo de emergencia interno. En cada fiesta asignaban a una persona sobria cuyo único trabajo era “ambucearlos”; es decir, utilizar un respirador manual (tipo Ambu) para devolverles el oxígeno cada vez que las drogas los empujaban hacia el paro cardiorrespiratorio.
“Mechi”, la testigo clave que detonó el operativo en el Italiano
El derrumbe de este circuito no provino de una auditoría externa o un control policial, sino de los propios pasillos del hospital. El audio filtrado introduce el nombre de “Mechi”, una residente de la institución y compañera directa de guardia de “Fini” Lanusse, quien presenció de primera mano el desvío sistemático de los insumos.
Tras notar el alarmante faltante de ampollas de máximo control y advertir en reiteradas ocasiones a la imputada para que detuviera los robos, la tensión se volvió insostenible. Con la confirmación de la tragedia que terminó con la vida de uno de los asistentes a las fiestas, esta colega rompió filas y formalizó la denuncia interna que precipitó la desvinculación inmediata de Lanusse de su cargo formativo, dejándola a merced de los tribunales penales.
El insólito blindaje institucional y la censura en las redes sociales
Mientras la fiscalía avanza sobre los autores materiales del robo, la filtración también destapó una escandalosa maniobra de encubrimiento para proteger el prestigio de las cúpulas médicas frente a la opinión pública y los medios de comunicación.
Apenas se conoció el fatídico desenlace del residente fallecido, sus compañeros de camada en el Hospital Gutiérrez publicaron un sentido mensaje de despedida en Instagram para homenajearlo. Sin embargo, el audio confirma que fuertes presiones directas provenientes de las altas esferas de anestesiología obligaron a eliminar la publicación en cuestión de minutos. El objetivo fue enterrar la noticia, limpiar la evidencia virtual y evitar que la prensa lograra enlazar la muerte con el inminente estallido mediático de la “Propo Fest”.

