La diputada nacional de La Libertad Avanza, Virginia Gallardo, presentó un proyecto de resolución para declarar de interés de la Cámara de Diputados a los Premios Martín Fierro, organizados por la Asociación de Periodistas de la Televisión y la Radiofonía Argentinas, en reconocimiento a más de seis décadas de continuidad y a su influencia en el desarrollo de los medios de comunicación argentinos.
En los fundamentos de la iniciativa, Gallardo destaca que se trata de “uno de los acontecimientos más relevantes vinculados a la industria del periodismo, la televisión, la radio, el espectáculo y las nuevas plataformas digitales”, con una trayectoria ininterrumpida que supera los 65 años y que acompaña las transformaciones sociales, culturales y tecnológicas del país.

El proyecto subraya el rol de los Martín Fierro en la construcción de una identidad cultural compartida, al reflejar la evolución de la radio, la televisión abierta y, más recientemente, los contenidos digitales, que cumplen un papel central en la formación de la opinión pública y en la difusión de producciones nacionales.
La reacción de Ubfal
Desde su programa de streaming, Laura Ubfal dio a conocer la noticia y no pudo evitar opinar al respecto: “Yo pertenezco a APTRA, a mí me alegra, pero ¿para esto te nombramos diputada, Gallardo?”, lanzó con dureza hacia la ahora política.
“Ocupate de la gente que necesita amor, mi vida”, agregó, manteniendo un tono crítico frente a la iniciativa.
“Una diputada está para cosas más importantes. Me encanta, me alegro”, redobló la conductora, quien dejó en claro que, si bien desde lo artístico la propuesta le resulta celebrable, en lo social la considera un despropósito: “Mirá en qué van a perder el tiempo”, remató, en alusión al trabajo legislativo.
La iniciativa de Virginia Gallardo abrió un debate que excede a los premios en sí: mientras algunos valoran el reconocimiento institucional a un emblema de la cultura popular argentina, otros cuestionan las prioridades del Congreso en un contexto social y económico complejo, donde la demanda por soluciones urgentes parece chocar de frente con este tipo de proyectos simbólicos.

