Desde que salió de la casa de Gran Hermano, Lucila “La Tora” Villar atravesó una fuerte exposición mediática que la llevó a replantear distintos aspectos de su vida. En las últimas horas, la ex participante sorprendió al compartir en Instagram una de las decisiones más importantes que tomó en los últimos años: someterse a una cirugía de reducción mamaria.
A través de un extenso video, relató con humor y sinceridad cómo era su vida antes de la operación y qué la motivó a pasar por el quirófano. “Me operé las lolas. Me hice una reducción mamaria y vengo acá a derribar un par de mitos”, expresó. Contó que llegó a tener talle ciento veinte y que durante años convivió con un busto muy grande, algo que, según confesó, utilizaba incluso para divertirse o atraer miradas.

Sin embargo, detrás de las bromas había una realidad marcada por dolores de espalda, incomodidad y una imagen corporal que la afectaba. “Siempre me crié con la mirada de ‘ay, qué grandota’. Eso me perturbaba”, recordó. También explicó que se sentía encorvada y que esa percepción externa influía en su autoestima.
Lucila señaló que decidió operarse tras una consulta médica y habló sobre los mitos que rodean este tipo de intervenciones. Aseguró que le extrajeron entre un kilo y medio y tres kilos de tejido y desmintió que la operación sea “la más dolorosa” o que el pecho vuelva a crecer enseguida. “Me quedaron divinas, yo las amo, para mí fue lo mejor que hice. No tengo implantes, todo esto es mío”, afirmó.
Además, se refirió a las cicatrices y destacó la importancia de elegir un buen profesional. Reveló que rechazó una oferta publicitaria de seis mil dólares por no conocer al especialista que se la proponía. Hoy aseguró que ya no sufre dolores de espalda, que no usa corpiño y que se siente feliz con el resultado. Su intención, explicó, fue compartir información y acompañar a otras mujeres que estén evaluando una decisión similar.





