En el mundo de la televisión, los contratos se escriben con lápiz y los rencores duran lo que tarda en llegar una nueva oferta. Y si alguien sabe de esto es Fabián Doman.
El conductor y periodista estaría a punto de protagonizar el regreso más inesperado del año. Lejos de mantener el orgullo herido, Doman se encuentra en plenas negociaciones para volver a El Nueve, la misma pantalla que le bajó el pulgar hace apenas unas semanas, desatando una ola de especulaciones y comentarios en toda la industria.
El proyecto cajoneado y una furia que hizo temblar las paredes
Para entender lo bizarro de esta nueva negociación, hay que rebobinar un poco la cinta hasta el último gran escándalo que protagonizó el periodista con la gerencia de programación.
Doman tenía absolutamente todo cerrado, apalabrado y hasta firmado para desembarcar con un nuevo programa propio en esa misma pantalla. Había armado su equipo, definido el formato y la maquinaria ya estaba en marcha para salir al aire.
De un día para el otro, y sin previo aviso, los directivos decidieron dar de baja el proyecto y cajonear el programa antes de que pudiera siquiera ver la luz de los estudios.
La decisión unilateral desató la furia total del conductor. Quienes transitan los pasillos aseguraron que la calentura de Doman fue colosal. Sintió que lo habían ninguneado y manoseado profesionalmente, lo que lo llevó a cortar todo tipo de diálogo, cerrar la puerta con un portazo y refugiarse exclusivamente en sus proyectos digitales.
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— América TV (@AmericaTV) March 27, 2026
La revancha menos pensada: por qué decidió sentarse a negociar de nuevo
El tiempo todo lo cura, o al menos eso parece indicar este sorpresivo giro de 180 grados en la relación entre el periodista y las autoridades del canal.
En la televisión abierta nadie se salva solo. Mientras la señal necesita urgente figuras de peso periodístico para levantar los números del rating en un año complicadísimo, Fabián Doman sabe perfectamente que la pantalla tradicional le sigue dando una visibilidad y un rebote político que el streaming todavía no puede igualar al cien por ciento.
Aunque las heridas por el programa cancelado y el destrato todavía están frescas, el conductor dejó el orgullo de lado, priorizó el negocio y se sentó a escuchar esta nueva propuesta que lo pondría al frente de un formato de actualidad.
Volver a tener un micrófono diario en la televisión de aire le devuelve su capacidad de fuego para marcar la agenda política, un rol en el que se siente sumamente cómodo y que fue el verdadero anzuelo para lograr esta inesperada y escandalosa reconciliación mediática.

