El mundo artístico argentino despide con profundo pesar a Gaby Ferrero, actriz y docente, quien falleció a los 64 años. Reconocida por su labor en teatro, cine y televisión, y por su enorme compromiso con la formación de nuevas generaciones, la noticia fue confirmada por la Asociación Argentina de Actores a través de sus redes sociales. En el comunicado, la entidad destacó su “profunda sensibilidad artística” y acompañó a familiares y afectos, sin precisar las causas de su muerte.
A lo largo de su carrera, Ferrero se consolidó como un referente de la docencia artística, especialmente desde mediados de los años 90, cuando comenzó a dedicarse intensamente a la enseñanza de niñas, niños, adolescentes y estudiantes universitarios. Su recorrido estuvo marcado por una búsqueda constante de perfeccionamiento: se formó con figuras centrales del teatro argentino como Ricardo Bartís, Javier Daulte, Pompeyo Audivert y Alejandro Maci, y amplió su perfil con estudios en dirección, clown, danza, tango, técnica vocal, escritura, composición musical y musicoterapia. Esa mirada integral del arte fue una de las marcas más fuertes de su legado pedagógico.
En el plano actoral, Gaby Ferrero desarrolló una trayectoria vasta y diversa. En teatro participó tanto del circuito independiente como del oficial y comercial, con obras emblemáticas como Bodas de sangre, Largo viaje de un día hacia la noche, El vestidor, Mi hijo solo camina un poco más lento y La memoria futura. Voces de las abuelas, entre muchas otras. En televisión y plataformas digitales, dejó su huella en ficciones como Santa Evita, donde interpretó a Juana Ibarguren, la madre de Eva Perón, además de títulos como Graduados, Trátame bien, La Lola y Cuéntame cómo pasó. En cine, su filmografía incluye Los adoptantes, La flor, Los que aman odian y La mirada invisible.
Más allá de los escenarios, Ferrero también compartió anécdotas que reflejaban su espíritu creativo y su amor por el teatro. En una entrevista recordó sus inicios con humildad y convicción: “Siempre tuve buena estrella en la vida y el trabajo”. Sobre una de sus experiencias más recordadas, contó cómo llevó un montaje propio a Europa y se sostuvo actuando a la gorra: “Pensé que si no me alcanzaba la plata, ya que el viaje era de placer y con poco dinero, haría teatro a la gorra y podría hacer unos pesos. Y así fue”. Gaby Ferrero deja una huella imborrable, no solo por sus interpretaciones, sino por su entrega a la enseñanza y su influencia en generaciones de artistas que hoy continúan su camino.






