Buenos Aires, AR
temperature icon 12°C
Chisme
Chisme
Actualidad

Murió José Sanfilippo: la gloria del fútbol argentino que hizo goles, escándalos y frases imposibles de olvidar

Por Redacción Chisme
Fue uno de los grandes goleadores históricos del país. Imparable en el área y frente al micrófono.
José Sanfilippo

El fútbol argentino despide a una de sus figuras más grandes y más filosas. Murió José Francisco Sanfilippo, el inolvidable “Nene”, símbolo de San Lorenzo, goleador feroz, delantero de Selección y dueño de una lengua tan punzante como su definición dentro del área.

Sanfilippo tenía 91 años y dejó una marca que excede largamente las estadísticas. Fue ídolo azulgrana, campeón, artillero implacable, figura mundialista y, después del retiro, un personaje televisivo capaz de decir en vivo lo que muchos apenas se animaban a pensar.

Su nombre quedó asociado al gol, pero también al escándalo. Porque Sanfilippo no fue solo un goleador: fue un estilo. Un modo frontal, cruel, brillante y a veces despiadado de mirar el fútbol.

José Sanfilippo, el goleador que San Lorenzo nunca pudo olvidar

Sanfilippo nació el 4 de mayo de 1935 en Buenos Aires y se formó en San Lorenzo, club donde se convirtió en leyenda. Para los hinchas del Ciclón, su nombre sigue asociado a una palabra muy simple y enorme: gol.

Fue el máximo goleador histórico de San Lorenzo y uno de los delanteros más contundentes que dio el fútbol argentino. En una época de marcadores ásperos, canchas pesadas y defensores que no regalaban nada, el Nene hizo de la definición una forma de arte.

No necesitaba demasiadas chances. Dentro del área resolvía rápido, con precisión y con una confianza que parecía insultante para los arqueros. Por eso su figura sobrevivió al paso del tiempo y se transformó en mito de Boedo.

La vida de un crack que también brilló con la Selección Argentina

Sanfilippo también tuvo una etapa importante con la Selección Argentina. Integró planteles mundialistas, vistió la camiseta nacional y fue parte de una generación de futbolistas que convivió con la presión de representar al país en tiempos mucho menos televisados, pero igual de exigentes.

Su relación con la celeste y blanca tuvo luces y frustraciones, como ocurrió con muchos cracks argentinos de su época. Jugó Mundiales, fue campeón continental y dejó goles que lo ubicaron durante años entre los máximos artilleros históricos de la Selección.

Ese dato ayuda a dimensionar su carrera: no fue solo un ídolo de club. Fue un delantero de elite en una etapa dorada y feroz del fútbol sudamericano.

Boca, Nacional y una carrera llena de camisetas pesadas

Aunque su nombre quedó pegado para siempre a San Lorenzo, Sanfilippo también vistió otras camisetas importantes. Jugó en Boca, pasó por Nacional de Uruguay, tuvo experiencias en Brasil y siguió haciendo goles incluso fuera del club donde se volvió inmortal.

En Boca, por ejemplo, protagonizó partidos de alto voltaje internacional y dejó una huella fuerte en una etapa en la que el fútbol sudamericano todavía era una batalla de estilos, carácter y jerarquía.

Su carrera tuvo algo de vieja escuela: cambios de club, estadios calientes, viajes largos, polémicas, gloria y una relación con la pelota que no se negociaba.

El Nene Sanfilippo y una lengua tan filosa como su derecha

Después de retirarse, Sanfilippo no desapareció. Al contrario: encontró en la televisión un nuevo territorio para jugar su propio partido.

Se convirtió en comentarista, panelista, opinador y polemista. Su manera de hablar era directa, brutal y sin demasiada diplomacia. Podía elogiar con pasión, pero también destruir a un jugador con una frase.

Ese estilo lo volvió amado y odiado. Para algunos, era un personaje auténtico que decía verdades incómodas. Para otros, un exfutbolista demasiado duro, incapaz de medir el impacto de sus palabras.

Pero incluso quienes lo criticaban sabían algo: cuando Sanfilippo hablaba, había que escucharlo.

El día que destrozó a Goycochea: “Se comió todos los amagues”

El episodio más recordado de su etapa mediática ocurrió después del histórico 5-0 de Colombia a la Argentina en el Monumental, por las Eliminatorias rumbo al Mundial 1994.

La derrota fue una herida nacional. Y en televisión, Sanfilippo protagonizó un cruce feroz con Sergio Goycochea, arquero de aquella Selección.

Con su tono implacable, el Nene le marcó errores en vivo y lanzó una frase que quedó para siempre en la memoria popular: le dijo que se había comido todos los amagues.

El momento fue incómodo, cruel y televisivamente explosivo. Goycochea, héroe de Italia 90, escuchaba la crítica de un exgoleador que no estaba dispuesto a maquillar nada. Sanfilippo no opinaba para quedar bien: entraba al área del comentario como antes entraba al área rival.

Por qué ese cruce quedó en la historia de la televisión deportiva

La escena con Goycochea quedó instalada porque mezcló todo: una derrota traumática, un arquero querido, un exdelantero sin filtro y una televisión que empezaba a convertir el debate futbolero en espectáculo puro.

Sanfilippo no fue sutil. Tampoco intentó serlo. Su intervención representó una forma antigua de entender el fútbol: el error se marcaba de frente, sin anestesia y sin miedo al conflicto.

Hoy, ese cruce se sigue recordando porque parece imposible de repetir con la misma crudeza. Fue un choque entre gloria, dolor, ego y televisión en vivo.

Y también fue la consagración definitiva de Sanfilippo como personaje mediático.

Los escándalos mediáticos de Sanfilippo: una máquina de frases imposibles

El Nene no necesitaba redes sociales para volverse viral. Cada aparición suya podía dejar un título.

Criticaba jugadores, técnicos, dirigentes y periodistas con una naturalidad brutal. Hablaba del fútbol como quien había estado adentro y no aceptaba cuentos. Su autoridad venía de los goles, pero su impacto venía de la lengua.

Su figura funcionaba porque reunía dos mundos: la gloria real de la cancha y el personaje feroz del estudio.

El legado del Nene: goles, carácter y una forma salvaje de decir fútbol

La muerte de José Sanfilippo cierra una etapa enorme del fútbol argentino. Se va uno de los grandes goleadores de nuestra historia, pero también uno de los últimos representantes de una manera vieja, pasional y áspera de hablar del juego.

Fue ídolo de San Lorenzo, figura de Selección, goleador temible y polemista feroz. Hizo goles que quedaron en la memoria de Boedo y frases que todavía circulan como reliquias televisivas.

El Nene Sanfilippo no fue tibio en nada. Ni para jugar, ni para opinar, ni para construir su leyenda.

Por eso, su despedida no puede ser silenciosa. Se fue un goleador enorme. Y también se fue una de las lenguas más filosas que tuvo el fútbol argentino.

Temas relacionados