Los participantes de Gran Hermano Generación Dorada vienen rompiendo una a una las reglas impuestas por la producción: desde complots hasta escuchar y hablar de los gritos del afuera, forman parte de una serie de desobediencias que ya parecen fuera de control.
Durante las primeras semanas, la producción intentó ser paciente y optó por recordarles —a modo de advertencia— que las normas de la casa debían cumplirse a rajatabla. Sin embargo, poco les importó y continuaron haciendo lo que quisieron.

Ante reiteradas sanciones, como enviar a placa o quitarles la posibilidad de nominar, el Big decidió ir más allá y tomó una drástica decisión: dejarlos sin comida. Sí, sin comida.
Debido a sus constantes incumplimientos, los participantes no contarán con presupuesto semanal, por lo que no podrán ir al mercado a reponer carne, verduras, café ni otros productos esenciales.
Ocurrencias en vivo
En plena gala en vivo, la producción les propuso un desafío: cuatro de ellos deberían permanecer atados entre sí durante 24 horas para obtener como recompensa una cena abundante.
La ventaja no solo sería comer mejor esa noche, sino también poder guardar parte de los alimentos para sobrellevar la semana sin presupuesto. Los elegidos para la misión fueron Brian Sarmiento, Danelik, Pincoya y Solange Abraham.
Noche complicada
Mientras que para algunos la idea de pasar 24 horas atados a personas con las que no tienen afinidad resultó un verdadero desafío, para otros fue casi un plan ideal. Este último caso fue el del exfutbolista y la influencer, quienes están comenzando un romance dentro de la casa.
“¿Anoche qué hicieron?”, quiso saber Zilly en medio de la convivencia.
Sarmiento, que evita avanzar demasiado en su vínculo dentro del reality, confesó que la situación le generó incomodidad: “Nos dimos unos besos y le dije a Dane: ‘Paremos’, porque no íbamos a hacer nada. Pero después me empezaron a doler y me sentía incómodo”, relató.


