La esperada emisión de “La Noche de Mirtha”, que contó con la conducción de Juana Viale por el cuadro gripal de su abuela, dejó declaraciones que sacudieron por completo al mundo del espectáculo. En una entrevista a fondo, el empresario Ricardo Biasotti decidió romper el silencio y detalló el oscuro calvario judicial y personal que vive desde hace más de 20 años con su expareja, la actriz Andrea Del Boca.
El conflicto se remonta a los inicios de la gestación de su hija, Anna Del Boca, fruto de un romance que él mismo definió como “muy corto y efímero”. Según el crudo relato del empresario frente a las cámaras de El Trece, los obstáculos para ejercer su rol paterno comenzaron casi de inmediato, marcando el inicio de una guerra sin cuartel por el contacto con la menor.
“Mi hija fue una NN”: el calvario por la identidad y las falsas denuncias
Biasotti reveló que durante el último tramo del embarazo perdió total contacto con la actriz, quien se instaló en Miami sin brindarle explicaciones. El doloroso relato subió de tono cuando confesó que se enteró del parto de casualidad por un médico amigo. “Mi hija fue una NN durante cuatro meses porque no estaba inscripta, y yo acudí a la justicia para pedir que me ayuden a reconocerla”, disparó con dureza.
Además, el entrevistado se refirió a las históricas denuncias de violencia física en su contra, recordando el episodio en el que Del Boca apareció en televisión con un hematoma. Biasotti aseguró que se trató de “una puesta en escena muy armada” y reveló que los peritos criminalistas habrían determinado que las marcas eran en realidad “pinchazos o inyecciones”.
El dolor por la lejanía y la grave acusación contra el poder político
En otro tramo de la entrevista, el empresario abordó la gravísima denuncia por abuso que le inició su propia hija años más tarde, causa en la que fue sobreseído en todas las instancias. Visiblemente dolido, calificó el escrito judicial como un texto redactado por “un novelista” debido a su excesiva creatividad.
Sin embargo, la bomba mayor llegó al explicar por qué la balanza judicial parecía inclinarse siempre en su contra. “Que la jueza haya cajoneado absolutamente todos mis pedidos se debió a que había una mano política atrás”, denunció sin titubear, asegurando que la actriz contaba con el incondicional apoyo de figuras del poder, como Aníbal Fernández, para manejar las causas y lograr su cometido final: alejarlo de su hija, a quien no ve desde que cumplió nueve años.


