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Farándula

Rodrigo De Paul se pidió un sánguche de milanesa en Boulogne y dejó una terrible propina

Por Redacción Chisme
El jugador de la Selección Argentina hizo un pedido por una app de delivery y la historia reventó las redes.
Rodrigo De Paul comiendo milanesa

En las últimas horas, el protagonista no fue otro que Rodrigo De Paul, quien volvió a demostrar por qué es uno de los jugadores más queridos de la Selección Argentina.

Lo que empezó como un pedido de comida habitual a través de una aplicación, terminó en un emotivo encuentro que le cambió el día a Walter Ortiz, un trabajador de 35 años que, detrás de la anécdota y la jugosa propina, esconde una conmovedora historia de lucha, resiliencia y una dura batalla contra las adicciones.

Milanesa, nervios y una propina inolvidable

El encuentro entre el “ Motorcito” de la Scaloneta y el repartidor de zona norte se dio de la manera más casual posible y, paradójicamente, casi por descarte.

Según relató Walter al periodista Daniel Veuthey de Infobae, él aceptó el viaje simplemente porque necesitaba sumar entregas para alcanzar una promoción en la aplicación. El pedido era sencillo: un sándwich completo de milanesa con papas fritas del Bodegón del 9. Lo que le llamó la atención fue el nombre del cliente en la pantalla (Rodrigo De Paul), algo que pensó que era una broma de mal gusto de algún usuario para hacerlo perder el tiempo.

Al llegar al domicilio, el repartidor quedó paralizado. Quien abrió la puerta era efectivamente el mediocampista campeón del mundo. “Temblando por tener a un compañero de Messi al lado mío, cara a cara… lo primero que le pedí fue una foto”, confesó Walter, destacando la enorme calidez y humildad con la que lo recibió el jugador.

Producto de la profunda emoción por sacarse la foto y rogarle un saludo en video para su hijo, Walter se olvidó por completo del pago. Al reaccionar, se dio cuenta de que no tenía cambio para el dinero que le entregó el futbolista: 100 dólares. Con total naturalidad, De Paul lo miró y le dijo la frase mágica que le salvó el día: “Pero quedátelo”.

De Paul pidiendo delivery

El verdadero triunfo: la historia de vida de Walter

Más allá de la anécdota de color con el jugador de Inter Miami y el alivio económico que representa semejante propina, el trasfondo personal del repartidor le da un peso humano gigante a la noticia.

A sus 35 años, Walter lleva dos años y medio limpio, habiendo superado una larguísima y durísima batalla contra las adicciones que lo obligó a internarse en un centro cristiano para poder desintoxicarse y recuperar a su familia.

Cuando estaba en su mejor momento de recuperación física y mental (yendo al gimnasio y entrenando), sufrió un gravísimo accidente de tránsito que casi le cuesta un pie. Atravesó ocho operaciones y perdió muchísima sangre. Al no conseguir otro trabajo físico tras nueve meses de inactividad, hace apenas un mes y medio logró comprarse la moto con la que hoy sale a la calle a pelearla.

Para Walter Ortíz, el sorpresivo encuentro con De Paul fue una verdadera “señal de Dios”. Más allá del dinero en efectivo, lo que más le llenó el alma fue poder mandarle el video del ídolo a su hijo, demostrándole que después de haber tocado fondo y de haber tenido que volver a vivir a la casa de sus padres por necesidad, hoy es un hombre nuevo que se sacrifica arriba de una moto para dar el ejemplo.

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