La Justicia logró reconstruir un dato clave en la investigación por la muerte del médico Alejandro Salazar: dos residentes estuvieron en su departamento después del fallecimiento. Se trata de Chantal “Tati” Leclercq y Delfina “Fini” Lanusse, quienes ahora quedaron bajo la lupa en una causa que todavía no tiene imputados.
El expediente está a cargo del fiscal Eduardo Cubría y busca esclarecer las circunstancias en las que murió el joven anestesista, hallado sin vida el 20 de febrero en su departamento de Palermo, donde se encontraron ampollas de propofol y midazolam.

Según confirmaron fuentes del caso, ambas médicas fueron ubicadas en la escena a partir de testimonios incorporados al expediente y registros de cámaras de seguridad.
De acuerdo con esas declaraciones, Leclercq habría manipulado el celular de la víctima, mientras que Lanusse fue filmada retirando una tablet del departamento. Sin embargo, todos estos elementos siguen siendo materia de investigación judicial.
En paralelo, Leclercq —quien trabajaba junto a Salazar en el Hospital Rivadavia— fue allanada en las últimas horas. El procedimiento fue realizado por un operativo conjunto entre la Sub DDI de Tigre y la Policía de la Ciudad en su casa del country Santa Bárbara, donde se secuestraron un teléfono celular y un iPad para ser peritados por la DATIP.

El allanamiento había sido solicitado por el fiscal Cubría y autorizado por el juez Santiago Bignone. La orden incluía también la búsqueda de propofol y midazolam, aunque no se encontraron estos medicamentos en el domicilio.
A pesar de su aparición en la causa, fuentes judiciales aclararon que Leclercq no está formalmente acusada. El expediente por la muerte de Salazar no tiene imputados hasta el momento y su situación procesal figura únicamente como “identificada”. 
La joven médica quedó vinculada al caso luego de ser mencionada por un superior del Hospital Rivadavia en una denuncia presentada por la Asociación de Anestesiología porteña (AAARBA), radicada en el Juzgado N°47. Esa presentación investiga el presunto robo de medicación en el Hospital Italiano, donde se desempeñaba Lanusse, con quien mantiene una relación cercana.
En ese contexto, la Justicia también intenta determinar si existe una conexión entre la muerte del anestesista y la presunta sustracción y uso indebido de fármacos hospitalarios, en un expediente que aún está en pleno desarrollo y sin responsables definidos: Chantal “Tati” Leclercq y Delfina “Fini” Lanusse más complicadas que nunca.


