Grecia Colmenares y Andrea del Boca no solo comparten una histórica e interminable rivalidad de telenovelas, sino que ahora también igualan en su cotización televisiva. En la antesala del ruidoso ingreso de la actriz venezolana a Gran Hermano Generación Dorada, salieron a la luz los asombrosos números del contrato que firmó con Telefe para aceptar el encierro y el macabro plan de la producción para que la odien desde el minuto cero.
Una fortuna por semana: el caché a nivel diva
Traer a una figura internacional (que no pisaba la Argentina desde el Bailando de 2012) directamente desde Italia para convencerla de reemplazar a la máxima protagonista del show no iba a ser nada barato para el canal de las pelotas. El periodista Guido Zaffora fue el encargado de prender el ventilador en DDM (América) y destapar los jugosos detalles del acuerdo comercial.
- Contrato espejo: según detalló el panelista, la icónica heroína de los 90 se sentó a negociar fuerte y logró cerrar un trato por aproximadamente el mismo caché que cobraba su archienemiga lesionada, Andrea del Boca.
- Cifras siderales: cabe recordar que, a fines de febrero, el propio Zaffora había sacado a la luz que la actriz argentina se embolsaba la delirante suma de 6.000.000 de pesos por cada semana de estadía dentro de la casa. Por lo tanto, el desembarco y la permanencia de Grecia no bajará de ese astronómico y exclusivo monto.
Salmón frente a los hambrientos: la estrategia del caos
Más allá de la abultada billetera que recibirá por su participación, el ojo que todo lo ve le preparó a Colmenares (y a Fabio Agostini, el otro ingresante) una bienvenida sumamente hostil para dinamitar por completo el frágil clima de la convivencia.
Sabiendo que los actuales participantes se encuentran hundidos en la miseria absoluta, sufriendo un brutal castigo y sin presupuesto para ir al supermercado, la producción orquestó una despiadada provocación culinaria:
- Banquete de lujo: tanto Grecia como Fabio disfrutarán de un menú exclusivo de primer nivel para frotarle en la cara al resto de sus compañeros. “Van a comer comida rica. Salmón…”, anticipó el periodista sobre la ración VIP que tendrán los recién llegados.
- Guerra de nervios y arroz: mientras la venezolana degusta su plato premium facturando 6 millones semanales, el resto de la casa deberá conformarse con tragar arroz blanco, una táctica totalmente maquiavélica pensada explícitamente para que la recibida del grupo “no sea tan buena” y salten chispas de odio desde la primera noche.


