La tensión en los pasillos de TN sigue al rojo vivo tras el fuerte cruce que protagonizaron Matías Bertolotti y Ricardo Canaletti al aire. Apenas transcurridas unas horas del escándalo televisivo, el clima dentro del canal de noticias continúa sumamente espeso y las autoridades del canal habrían bajado una orden contundente para frenar la escalada: prohibido volver a tocar el tema frente a las cámaras.
Durante la edición matutina conducida por Mario Massaccesi, el equipo intentó descomprimir la situación apelando a la ironía y el humor. El conductor aprovechó el regreso de Marcelo Bonelli tras el feriado para lanzarle un dardo cómplice al meteorólogo, recordando su furiosa frase del día anterior sobre la amistad con Canaletti, ante lo cual Bertolotti optó por una sonrisa forzada y evitó pronunciar el apellido del periodista de policiales.
El comentario desubicado que rompió la orden del canal
Pese a la expresa directiva de no alimentar el conflicto en pantalla, el periodista deportivo Marcelo Gravellone encendió nuevamente la mecha durante el segmento de fútbol de la mesa de debate. Al analizar el cruce entre los directores técnicos de Vélez y Defensa y Justicia, el cronista comparó la discusión futbolística con el enfrentamiento entre Bertolotti y Canaletti, desatando una inmediata incomodidad en el estudio.
Frente al desatino, el meteorólogo no ocultó su fastidio y le advirtió a su compañero que ese asunto no debía mencionarse al aire. Lejos de retroceder, Gravellone justificó su comentario alegando una falta de comunicación interna por parte de la producción, lo que expuso aún más la interna y el descontento que reina entre las figuras del noticiero.
La salida de emergencia de Mario Massaccesi
Ante el incremento de la tirantez en vivo, Mario Massaccesi apeló a sus mejores recursos para evitar que la discusión se desbordara en pleno horario matutino. Con el clásico gesto de cerrar la boca con candado y gritando el icónico llamado al programa de chismes de Ángel de Brito, el presentador logró disipar el mal momento y reorientó rápidamente el debate hacia la actualidad deportiva.
Aunque el segmento continuó con normalidad para los televidentes, la interna entre las figuras del canal de Constitución dejó secuelas evidentes tanto al aire como detrás de escena. El malestar persiste entre los protagonistas y la tregua impuesta por la gerencia parece sostenerse apenas sobre una tensa calma.

